Julio Iglesias y Pavarotti: orígenes comunes antes de ser ídolos de la música

Ambos compartieron una inesperada etapa juvenil lejos de los escenarios, marcada por la entrega, la disciplina y una pasión completamente distinta a la que les ha hecho eternos

Ficha federativa de un jovencísimo Julio Iglesias en el Real MadridBoletín Real Madrid

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Sandra Sánchez

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No es ningún secreto que la vida a veces elige caminos que ni los propios protagonistas habrían imaginado. Lo que sí sorprende es descubrir que dos de los mayores íconos de la música del siglo XX comenzaron su andadura soñando con triunfar… en una portería.

El español Julio Iglesias fue guardameta del Real Madrid juvenil hasta que un accidente truncó su carrera deportiva y le llevó, casi por casualidad, a escribir canciones durante su convalecencia. En el caso del tristemente desaparecido Luciano Pavarotti, el tenor italiano más universal, la historia es aún más insólita y desconocida.

Nacido en Módena en 1935, el joven Pavarotti jugó en las categorías inferiores del Modena FC. Su deseo era llegar a ser arquero profesional, aunque su madre prefería verle con una bata de profesor. Así que antes de dedicarse a la ópera, dio clases y trabajó incluso como agente de seguros.

Luciano Pavarotti, en su etapa de portero juvenil del MódenaX.com

Su formación musical fue tardía y poco ortodoxa. De hecho, según relatan algunos directores de orquesta que trabajaron con él, Pavarotti jamás llegó a leer partituras con soltura. Pero lo que le faltaba en técnica, le sobraba en voz y carisma. Y eso le bastó para conquistar el mundo.

Pese a su fama global, nunca perdió la conexión con el fútbol. Su corazón latía en blanco y negro: era hincha declarado de la Juventus y se le podía ver animando a la Vecchia Signora en el estadio, rodeado de tifosi, con la misma pasión con la que cantaba “Nessun Dorma”.

Lo curioso es cómo dos trayectorias tan diferentes acabaron coincidiendo en los focos. Iglesias desde el pop romántico y Pavarotti desde la lírica. Ambos, sin embargo, supieron parar goles antes de cantar versos. La vida, como el fútbol, siempre da una segunda parte que nadie espera.

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Y quizá por eso, cuando uno escucha a Pavarotti cantar o a Julio entonar “Me olvidé de vivir”, se percibe un fondo de épica deportiva. Porque quien alguna vez fue portero, sabe lo que es estar solo frente al peligro. Y resistir.