El nuevo registro horario será digital y con acceso remoto para los inspectores: Trabajo endurece el control a las empresas
El Ministerio de Trabajo ultima un Real Decreto que obliga a las compañías a implantar un sistema digital de fichaje accesible en tiempo real para la Inspección. El papel desaparece y la vigilancia se traslada a la nube.
Nuevo registro horario digital
La era del papel toca a su fin también en la jornada laboral. El Ministerio de Trabajo ha publicado el borrador de la nueva norma que transformará la forma en la que las empresas registran las horas de sus empleados, un sistema que, por primera vez, permitirá a la Inspección acceder de forma inmediata (y desde cualquier lugar) a los datos de fichaje de los trabajadores.
El texto, impulsado por el departamento de Yolanda Díaz, refuerza las obligaciones de control horario y pone el foco en la digitalización total del registro, con la vista puesta en evitar fraudes y modernizar la supervisión laboral.
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Fin del fichaje en papel
La principal novedad es que todas las empresas deberán llevar un registro horario exclusivamente digital, considerado más fiable, accesible y menos manipulable que el tradicional cuaderno o plantilla manual.
El objetivo, según el borrador, es garantizar un sistema “objetivo, verificable y trazable”.
Solo se permitirá recurrir al papel en casos excepcionales (por ejemplo, ante un fallo técnico) y siempre que los datos se vuelquen después al soporte digital.
Este cambio, aparentemente técnico, supone un salto estructural en la forma en que se controla la jornada laboral, ya que las inspecciones dejarán de depender de visitas presenciales: la información estará disponible en remoto, al instante.
Acceso directo desde la Inspección
El reglamento establece que las aplicaciones de registro horario deberán permitir a la Inspección de Trabajo entrar en cualquier momento, de forma presencial o remota, para comprobar si las horas registradas coinciden con las realmente trabajadas.
En la práctica, esto significa que el sistema funcionará como una ventana abierta al organismo público, que podrá revisar las entradas y salidas sin necesidad de solicitar documentos o desplazarse a la empresa.
Solo se permitirá recurrir al papel en casos excepcionales (por ejemplo, ante un fallo técnico) y siempre que los datos se vuelquen después al soporte digital.
Trabajo enmarca esta medida dentro de su plan de modernización y prevé incorporar inteligencia artificial para detectar irregularidades o patrones sospechosos en los registros.
Más responsabilidad para el trabajador
Otra novedad es que será el propio empleado quien registre su jornada a través de su dispositivo o aplicación designada.
La empresa deberá garantizar que lo haga de forma libre y sin presiones, y no podrá modificar sus anotaciones sin su consentimiento previo.
El trabajador deberá identificar su nombre, anotar las horas exactas de inicio y fin, las pausas, los descansos, el tiempo de espera o disponibilidad, y distinguir entre las horas habituales y las extraordinarias, indicando si serán compensadas con descanso o retribuidas.