Las más de 79.000 plazas del Imserso vuelan en días: así se explica el fenómeno que no deja de crecer

Colas desde la madrugada, viajes agotados en una semana y jubilados que aseguran que “sale más barato que quedarse en casa”. El Imserso vuelve a arrasar.

imsersoDaniel Diaz Guerrero

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Ni Taylor Swift ni las Olimpiadas: lo que realmente se agota en minutos en España son los viajes del Imserso. Este año, las 79.213 plazas disponibles han desaparecido en menos de siete días, con colas desde la madrugada en ciudades como Madrid, Zaragoza o A Coruña.

Y no es para menos: con diez días en pensión completa por apenas 250 euros, el programa vuelve a convertirse en la escapada perfecta para millones de jubilados que encuentran en él algo más que ocio barato: una forma de vida.

Viajar más barato que quedarse en casa

A simple vista puede parecer una oferta turística, pero en realidad es una cuestión económica. Con pensiones que en muchos casos no llegan a los 1.200 euros, el Imserso se ha transformado en un pequeño salvavidas.

Conchi, una pensionista de 1.000 euros al mes, gasta 600 en alquiler, 150 en facturas y 250 en comida. Cero margen para ocio. Pero un viaje del Imserso le permite pasar diez días comiendo caliente, alojada y rodeada de gente por el mismo precio que gastaría en casa. Literalmente, le compensa irse.

De hecho, muchos mayores calculan que “vivir viajando” con el programa es más barato que pagar una residencia o afrontar los gastos fijos del invierno.

Mucho más que turismo: una red de socialización

El otro gran secreto de su éxito es emocional. Para miles de jubilados, estos viajes son su ventana al mundo, su forma de mantenerse activos y acompañados. Después de toda una vida de trabajo, el Imserso les ofrece la posibilidad de seguir sintiéndose parte del movimiento del país, conocer nuevos lugares y romper la rutina.

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Y todo con un factor que hoy escasea: seguridad. Todo está organizado, cerrado y supervisado. No hay que pelear con webs de reservas ni con horarios imposibles. Solo hacer la maleta y dejarse cuidar.