Copiar con IA en selectividad puede salir caro: ya avisan de controles con detectores

Un reloj puede parecer inofensivo hasta que empieza el examen. Las instrucciones de algunas universidades ya ponen el foco en aparatos capaces de emitir o recibir información dentro del aula.

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Algunas universidades ya avisan de que podrán usar detectores para controlar la selectividad. La medida no detecta la inteligencia artificial, sino los aparatos que permiten acceder a ella durante el examen. Entrar a un examen de selectividad con un móvil oculto ya no es solo una imprudencia: puede acabar en un cero. La nueva PAU llega con más vigilancia sobre los aparatos conectados, en un momento en el que la inteligencia artificial ha aumentado el temor a nuevas formas de copiar.

La advertencia no significa que exista una orden estatal para usar detectores en todos los exámenes de España. Lo que sí aparece ya en instrucciones universitarias concretas es la posibilidad de emplear controles técnicos para localizar aparatos no autorizados durante la prueba. Universidad del País Vasco (EHU). Y ahí está la clave: estos sistemas no detectan la IA por sí misma, sino el móvil, el pinganillo, el reloj inteligente o cualquier herramienta que permita acceder a ella durante el examen

Qué son los detectores de frecuencia y para qué sirven

Inhibidor de frecuenciaEnvato.com

Los detectores de frecuencia son aparatos capaces de localizar señales emitidas por equipos electrónicos. Pueden servir para encontrar móviles, auriculares inalámbricos, pinganillos, cámaras ocultas o relojes inteligentes que estén emitiendo o recibiendo información dentro del aula.

La Universidad del País Vasco recoge en sus instrucciones de la PAU que la organización podrá utilizar estos medios para localizar dispositivos no autorizados durante las pruebas. La Universidad de Burgos también advierte de que el personal autorizado del tribunal podrá emplearlos para comprobar el cumplimiento de la prohibición de aparatos electrónicos. 

Los dispositivos que pueden causar problemas en selectividad

Usar movil en un exámen

Las instrucciones universitarias no se centran solo en los móviles. La vigilancia alcanza a cualquier aparato capaz de almacenar, emitir o recibir información durante el examen. Por eso conviene tener claro qué objetos pueden convertirse en un problema incluso antes de empezar la prueba. 

  • Móviles, aunque no se estén usando en ese momento.
  • Smartwatches o relojes inteligentes.

Auriculares inalámbricos

  • Cámaras ocultas o dispositivos de grabación.
  • Tablets u otros equipos con conexión.
  • Cualquier aparato capaz de emitir o recibir señales.

La recomendación práctica es sencilla: acudir al examen solo con el material permitido y dejar fuera cualquier tecnología que pueda levantar sospechas. En una prueba oficial, la duda juega en contra del alumno.

El problema ya no es solo copiar: también preocupa la IA

Inteligencia Artificial | MSMK

Durante años, las trampas en selectividad se asociaban a chuletas, mensajes ocultos o respuestas transmitidas por pinganillo. Ahora el escenario ha cambiado. Un móvil escondido puede abrir la puerta a herramientas de inteligencia artificial capaces de generar explicaciones, resúmenes o respuestas en segundos.

Eso no significa que el detector identifique un texto generado por IA. La medida actúa sobre el canal de acceso: el aparato usado para conectarse o recibir información. Si el alumno no puede introducir ni usar móviles, relojes inteligentes o auriculares conectados, se reduce la posibilidad de consultar herramientas externas durante el examen.

El fondo del asunto es la igualdad. La selectividad decide el acceso a muchas plazas universitarias y, en carreras con notas de corte altas, una décima puede ser decisiva. Por eso las universidades endurecen la vigilancia: no solo para evitar fraudes individuales, sino para proteger las mismas condiciones para todos los aspirantes. (boe.es).

Qué permite y qué prohíbe la normativa de la nueva selectividad

Estudiantes en una prueba de selectividad

La nueva PAU está regulada por el Real Decreto 534/2024, publicado en el BOE. La norma fija la estructura general de la prueba y atribuye a las administraciones educativas y a las universidades la organización de los exámenes en cada territorio. También deja en manos de las comisiones organizadoras las instrucciones sobre el material que puede utilizar el alumnado durante cada ejercicio. 

En la práctica, eso significa que cada universidad o comisión puede concretar qué objetos están permitidos y cuáles quedan fuera del aula. Entre el material habitual suelen figurar bolígrafos y, cuando la materia lo permite, calculadoras u otros recursos autorizados por la organización. Lo que no puede usarse es cualquier aparato capaz de comunicarse, almacenar información o conectarse sin permiso durante el examen.

Alumna haciendo un examen en la PAU

  • Permitido: material básico de escritura y recursos expresamente autorizados para cada materia.
  • Prohibido: móviles, relojes inteligentes, auriculares, pinganillos, cámaras y aparatos capaces de emitir o recibir información.
  • Controlable por el tribunal: la posesión o uso de tecnología no autorizada, incluso aunque no se llegue a copiar.

El Ministerio de Educación presentó la nueva PAU como una prueba común de acceso a la universidad, con un modelo más homogéneo y orientado a evaluar competencias, madurez académica y capacidad de expresión. Esa reforma convive ahora con un reto nuevo: garantizar que la tecnología no rompa las reglas del examen. (lamoncloa.gob.es).

La consecuencia más temida: un cero en el examen

Suspender exámenEnvato.com

Las advertencias publicadas por algunas universidades son claras: el uso o la posesión de aparatos no autorizados durante la prueba puede tener consecuencias graves. En determinados casos, el examen puede quedar anulado o recibir la calificación de cero.

Ese punto es importante porque no todo depende de que el alumno llegue a copiar. Llevar encima un aparato prohibido durante el examen ya puede interpretarse como una infracción de las normas. Por eso no basta con apagar el móvil o guardarlo “por si acaso”: lo prudente es dejarlo donde indique la organización o no llevarlo al aula. La medida puede parecer dura, pero responde a la naturaleza de la prueba. La selectividad no es un examen cualquiera. Es una evaluación oficial que condiciona el acceso a la universidad y exige garantías de igualdad entre todos los estudiantes.

Una advertencia que no afecta igual a toda España

Mapa de España

Conviene evitar una lectura exagerada: no se puede afirmar que todos los alumnos vayan a pasar por detectores en cada examen de selectividad. Lo que existe, por ahora, son instrucciones universitarias concretas que contemplan su uso y una preocupación creciente por los aparatos conectados.

El País ha publicado que Galicia, Murcia, Cataluña y Aragón prevén reforzar la selectividad con detectores ante el aumento de alumnos que copian con IA. Esa información ayuda a entender hacia dónde puede extenderse la medida, pero no sustituye a las fuentes oficiales: la base verificable está en las instrucciones publicadas por universidades que ya mencionan estos controles. 

Por eso el mensaje de las universidades es cada vez más directo. En selectividad, copiar con ayuda de aparatos conectados puede salir muy caro. Y en la PAU de 2026, algunos tribunales ya avisan de que no solo mirarán lo que hay encima de la mesa: también podrán buscar las señales que no se ven.

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