La filosofía está de luto: muere Edgar Morin a los 104 años
El sociólogo francés, referente mundial del pensamiento complejo, deja una obra clave para las ciencias humanas contemporáneas
Imagen de archivo de Edgar Morin.
El filósofo y sociólogo francés Edgar Morin ha fallecido a los 104 años, según ha confirmado su familia al diario francés Le Monde. Considerado una de las figuras intelectuales más influyentes de la segunda mitad del siglo XX y comienzos del XXI, el pensador deja tras de sí una extensa obra marcada por el desarrollo de la teoría del pensamiento complejo, una de las aportaciones más relevantes a las ciencias humanas contemporáneas.
Nacido en París el 8 de julio de 1921 con el nombre de Edgar Nahoum, era hijo de una familia judía sefardí procedente de Tesalónica. Durante la Segunda Guerra Mundial participó en la Resistencia francesa contra la ocupación nazi y, tras finalizar sus estudios de Historia, Geografía y Derecho, inició una trayectoria investigadora que le llevó a convertirse en una referencia internacional en los campos de la filosofía, la sociología y la teoría del conocimiento.
Edgar Morin desarrolló gran parte de su carrera en el Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS) de Francia, donde llegó a ser director emérito de investigación. A lo largo de más de siete décadas de actividad intelectual publicó decenas de obras dedicadas al análisis de la cultura, la política, la educación, la comunicación y la complejidad de las sociedades contemporáneas.
Entre sus trabajos más conocidos destaca la serie El Método, publicada entre 1977 y 2004, en la que formuló su propuesta del pensamiento complejo. Esta teoría sostiene que los fenómenos humanos, sociales y científicos no pueden comprenderse de manera aislada, sino atendiendo a las múltiples relaciones e interdependencias que los conectan. Sus planteamientos tuvieron una notable influencia en ámbitos académicos de Europa, América Latina y otras regiones del mundo.
Activo intelectualmente hasta una edad muy avanzada, Morin continuó publicando libros, concediendo entrevistas y participando en debates públicos durante sus últimos años. Su fallecimiento pone fin a una de las trayectorias más longevas y reconocidas del pensamiento contemporáneo francés, dejando un legado que seguirá siendo objeto de estudio en universidades e instituciones académicas de todo el mundo.