José Antonio Marina, filósofo lanza la reflexión que puede evitar muchas discusiones: "Tú y yo tenemos un enemigo: el problema"
El filósofo y pedagogo reflexiona sobre la incertidumbre actual y propone una forma diferente de afrontar los desacuerdos para encontrar soluciones en lugar de vencedores
El filósofo y pedagogo José Antonio Marina defiende que los desacuerdos deberían afrontarse como problemas que resolver y no como luchas entre enemigos.
Vivimos más años, disfrutamos de mejores niveles de salud, sin embargo, la sensación de inquietud sigue muy presente en la sociedad. Para el filósofo y pedagogo José Antonio Marina, esta aparente contradicción tiene una explicación relacionada con la velocidad de los cambios y con la manera en la que afrontamos nuestras diferencias.
Durante una reflexión compartida en Aprendemos Juntos, Marina plantea una idea que, a su juicio, puede cambiar la forma de abordar muchos desacuerdos cotidianos. En lugar de considerar a la otra persona como un adversario al que derrotar, propone centrar la atención en aquello que realmente genera el problema.
El pensador recuerda que numerosos indicadores sociales han mejorado de forma notable con el paso de los años. La esperanza de vida es mayor, la medicina ha avanzado, el control del dolor ha progresado y los derechos están más protegidos que en etapas anteriores de la historia.
Sin embargo, considera que ese progreso convive con una sensación de incertidumbre que afecta a muchas personas. Según explica, una de las razones es la velocidad con la que cambia el mundo actual, una realidad que obliga a adaptarse constantemente a nuevas circunstancias.
A ello se suma la existencia de diferentes intereses, sensibilidades y formas de entender la realidad. Para Marina, estas diferencias son inevitables en cualquier sociedad plural y forman parte de la convivencia.
José Antonio Marina distingue entre el conflicto y el problema
La parte más llamativa de su reflexión llega cuando diferencia dos maneras completamente distintas de afrontar los desacuerdos.
Por un lado está lo que denomina el "formato conflicto". En este escenario, cada parte percibe a la otra como un enemigo al que debe derrotar. El objetivo principal deja de ser resolver la situación para convertirse en una lucha por la victoria.
Según explica, este enfoque provoca que las personas centren todos sus esfuerzos en imponerse a quien tienen enfrente, alimentando la confrontación y dificultando cualquier entendimiento.
Frente a esa dinámica, Marina plantea una alternativa que considera mucho más inteligente.
El filósofo defiende lo que llama el "formato problema". En este modelo, las personas dejan de verse como adversarios y pasan a identificar un objetivo común.
"Tú no eres mi enemigo. Tú y yo tenemos un enemigo: el problema", resume.
A partir de esa idea, la conversación cambia completamente. Ya no se trata de obedecer, imponerse o vencer, sino de colaborar para encontrar una solución que permita superar la dificultad compartida.
Para Marina, esta forma de pensar modifica la dinámica de cualquier desacuerdo porque desplaza el foco desde la confrontación personal hacia la resolución práctica de aquello que genera el conflicto.
La propuesta del pedagogo encaja con una idea que ha defendido en numerosas ocasiones: el diálogo no consiste en que una persona se imponga sobre otra, sino en construir respuestas a partir de perspectivas diferentes.
Marina considera que distinguir entre personas y problemas puede ser una herramienta útil para mejorar la convivencia.