Ni Adán ni Eva: el desnudo que pone patas arriba una piscina nudista en Suiza
Berna admite su error tras esposar y terminar expulsando a una mujer trans del área femenina del Marzili, donde podía acceder por normativa municipal, después de las quejas de varias bañistas
La zona nudista femenina del Freibad Marzili de Berna, objeto de polémica
Una tarde de nudismo acabó con una mujer trans esposada, una intervención policial y un Ayuntamiento pidiendo perdón apenas 24 horas después. Ha ocurrido en Berna, Suiza, y la historia se ha convertido en una de las más comentadas del verano en el país helvético.
Todo ocurrió en el Paradiesli, la zona nudista reservada para mujeres dentro de la popular instalación fluvial Marzili. Varias bañistas avisaron al personal porque consideraban que una mujer trans no debía estar allí al interpretar, por algunos 'rasgos físicos' evidentes, que se trataba de un hombre.
La situación fue subiendo de tono y los responsables de la instalación le pidieron que abandonara el recinto. La mujer trans se negó a marcharse, defendiendo que tenía derecho a permanecer allí. Según la policía cantonal de Berna, el personal pidió ayuda porque la persona no abandonaba el espacio tras varias indicaciones.
Los agentes acudieron para tratar de aclarar lo ocurrido, pero la afectada se negó a identificarse y terminó siendo esposada y trasladada a dependencias policiales para nuevas comprobaciones. Después quedó en libertad. La intervención generó además momentos de tensión con otras personas presentes, algunas de las cuales se solidarizaron con ella y dificultaron la actuación policial.
La policía informó también de que una agente resultó levemente herida durante el operativo. La imagen de una mujer trans sacada con esposas de un espacio nudista reservado para mujeres provocó de inmediato una fuerte polémica en la ciudad.
Pero la historia dio un vuelco apenas un día después. La ciudad de Berna reconoció públicamente que la decisión había sido incorrecta y pidió disculpas a la afectada. En un comunicado, el Ayuntamiento admitió que la mujer tenía derecho a acceder al "Paradiesli", ya que la normativa municipal permite la entrada a todas las personas que se identifican y viven como mujeres.
Además, en caso de duda, la legislación establece que debe prevalecer el sexo registral. La afectada cumplía esos requisitos, por lo que el desalojo nunca debió producirse.
Según la propia ciudad, la tensión generada en el recinto llevó a una valoración equivocada de la situación. Por ello, Berna anunció que reforzará la comunicación de las normas de acceso, elaborará una guía pública y formará al personal para gestionar mejor este tipo de conflictos en espacios diferenciados por sexo o identidad de género.
El entorno de la mujer asegura que el episodio le ha provocado un fuerte impacto psicológico. El Marzili y el río Aare eran uno de sus lugares habituales y, tras lo ocurrido, siente que ya no puede disfrutar de ellos con la misma tranquilidad.