Europa alerta del efecto inesperado de los veranos más largos: "Los mosquitos prosperan donde antes eran raros"

El ECDC advierte de que los veranos más largos y cálidos en Europa están creando condiciones favorables para los mosquitos y aumentando la preocupación por enfermedades como el dengue, el chikungunya y el virus del Nilo Occidental

Los veranos más largos y las temperaturas sostenidas favorecen la actividad y expansión de algunas especies de mosquitos en Europa, aumentando la vigilancia sobre enfermedades como el dengue, el chikungunya y el virus del Nilo OccidentalUnsplash

Publicado por

Creado:

Actualizado:

El verano europeo está cambiando y sus consecuencias van bastante más allá de las noches tropicales, los termómetros por encima de los 40 grados o las vacaciones condicionadas por las olas de calor. El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) acaba de poner el foco sobre un fenómeno menos visible: unas temporadas cálidas cada vez más largas están creando mejores condiciones para determinados mosquitos y, con ellos, para las enfermedades que pueden transmitir. Dengue, chikungunya o virus del Nilo Occidental son nombres que durante años parecían asociados principalmente a destinos lejanos, pero que forman parte ya de la vigilancia sanitaria europea.

La advertencia llega además en un momento especialmente sensible. El 29 de julio de 2026, en plena temporada de vacaciones y desplazamientos internacionales, el ECDC señaló que el riesgo de contraer algunas enfermedades infecciosas está creciendo en un contexto de veranos europeos más largos y cálidos. No significa que Europa se haya convertido en una zona tropical ni que una picadura de mosquito deba generar alarma. El cambio importante está en otro lugar: las condiciones que permiten sobrevivir, reproducirse y permanecer activos durante más tiempo a determinados vectores están evolucionando.

El calor y los mosquitos están cambiando el riesgo de enfermedades en Europa

"Son las temperaturas continuamente más altas durante periodos cada vez más largos las que crean las condiciones para que muchas infecciones se propaguen", explica el ECDC en su última advertencia. El organismo europeo destaca expresamente que las estaciones cálidas y húmedas más prolongadas permiten que mosquitos invasores prosperen en regiones donde anteriormente eran raros o ni siquiera estaban presentes.

El dato que permite entender la magnitud del cambio está en los mapas. Según la actualización del ECDC de abril de 2026, Aedes albopictus, conocido popularmente como mosquito tigre, está establecido en 384 unidades administrativas de 16 países de la UE y el Espacio Económico Europeo. España aparece entre ellos, con presencia establecida en 33 de las 59 unidades territoriales consideradas por el organismo.

El mapa de los mosquitos invasores tampoco permanece estático. Respecto a la actualización anterior, el ECDC registró 41 nuevas unidades administrativas europeas donde una o varias especies invasoras de Aedes estaban ya establecidas.

No es un fenómeno que haya aparecido de repente este verano. El organismo europeo lleva años observando la expansión. En 2013, Aedes albopictus estaba establecido en 114 regiones de ocho países de la UE y el EEE; diez años después, en 2023, ya se encontraba establecido en 337 regiones de 13 países.

Mosquitos en Europa: dengue y chikungunya ya no dependen únicamente de viajar lejos

El mosquito tigre preocupa especialmente porque puede actuar como vector de virus como el dengue y el chikungunya. El Aedes aegypti, por su parte, puede transmitir dengue, fiebre amarilla, chikungunya y Zika, entre otras infecciones.

Aquí existe un matiz fundamental para evitar alarmismos. El dengue y el chikungunya siguen estando ampliamente asociados a los viajes internacionales, pero el ECDC reconoce que la transmisión local se está produciendo con mayor frecuencia en algunas zonas de Europa donde los mosquitos capaces de transmitir esos virus ya están presentes.

El mecanismo ayuda a entenderlo. Una persona puede regresar de una zona con circulación del dengue estando infectada. Si durante el periodo en el que el virus está presente en su sangre le pica un mosquito competente y posteriormente ese mosquito pica a otra persona, puede iniciarse una cadena de transmisión local siempre que concurran las condiciones adecuadas.

El propio ECDC considera que el cambio climático prolongará los periodos con condiciones ambientales favorables para la expansión y multiplicación de mosquitos Aedes. Las temperaturas más altas también pueden facilitar la transmisión local de los virus, por lo que el organismo prevé un incremento del riesgo de brotes autóctonos en Europa.

Calor y mosquitos en España: el mosquito tigre es uno de los que más preocupa

En España, Aedes albopictus es una de las especies que merece especial vigilancia. Pero no es el único mosquito relevante desde el punto de vista sanitario.

El virus del Nilo Occidental presenta una dinámica diferente y está relacionado principalmente con mosquitos del género Culex. De hecho, Europa mantiene vigilancia sobre esta infección y el ECDC considera dengue, chikungunya y virus del Nilo Occidental tres preocupaciones crecientes de salud pública relacionadas con mosquitos.

La fotografía europea de los últimos años demuestra por qué las autoridades sanitarias están reforzando la vigilancia. En 2024 se notificaron en Europa 304 casos de dengue adquiridos localmente, frente a 130 en 2023 y 71 en 2022. Ese mismo año se registraron 1.436 casos de infección por virus del Nilo Occidental repartidos por 212 regiones de 19 países.

No son cifras que justifiquen vivir el verano con miedo a cada picadura, pero sí muestran que el escenario epidemiológico europeo está evolucionando.

La expansión de determinadas especies tampoco significa que todos los mosquitos transmitan enfermedades ni que una picadura implique haber contraído una infección.

Para que exista transmisión tienen que coincidir el mosquito adecuado, el patógeno, unas condiciones ambientales favorables y la posibilidad de que se complete la cadena epidemiológica. Precisamente por eso la vigilancia es tan importante: permite identificar la presencia de vectores y detectar rápidamente casos y posibles focos de transmisión.

Los síntomas dependen además de la infección. Dengue y chikungunya pueden provocar fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares o articulares y otros síntomas generales; algunas personas infectadas pueden presentar cuadros leves o incluso no desarrollar síntomas. Ante fiebre u otros síntomas después de viajar a una zona con transmisión activa, el ECDC recomienda vigilar el estado de salud y buscar consejo médico si aparecen síntomas.

Una de las recomendaciones más importantes del ECDC resulta sorprendentemente doméstica: no dejar agua estancada alrededor de viviendas y jardines.

La razón es sencilla. Estos pequeños depósitos pueden convertirse en lugares de reproducción para los mosquitos. Macetas, recipientes, cubos u objetos capaces de retener agua merecen atención durante los meses cálidos. Reducir esos criaderos alrededor de las viviendas forma parte de las medidas preventivas recomendadas en aquellas zonas donde los mosquitos están presentes.

La prevención personal completa esa estrategia. El ECDC recomienda utilizar repelentes, ropa que reduzca la superficie de piel expuesta y medidas de protección en interiores como mosquiteras, aire acondicionado o redes para dormir cuando resulte necesario.

En el caso de los repelentes, más que dejarse llevar únicamente por reclamos comerciales conviene comprobar qué principio activo contienen, su concentración, cuánto tiempo de protección ofrecen y para qué edades o circunstancias está autorizado el producto, siguiendo siempre las instrucciones de la etiqueta.

La advertencia del 29 de julio añade ahora el factor que puede convertir este asunto en uno de los grandes retos sanitarios de los próximos veranos: no es únicamente que haga más calor, sino durante cuánto tiempo lo hace.

Cargando contenidos...

Un verano más largo amplía la ventana en la que determinadas especies pueden prosperar y los virus encontrar condiciones favorables para circular. Por eso enfermedades que hace no tantos años relacionábamos casi automáticamente con un viaje tropical aparecen ahora en los sistemas europeos de vigilancia.