Qué son las salamanquesas y por qué entran en casa
¿Cómo consigue una salamanquesa caminar por el techo sin caer al suelo? La salamanquesa común es una especie de pequeño lagarto del grupo de los gecos, originaria del Mediterráneo occidental. Sus dedos están preparados para adherirse a superficies verticales y bastante lisas.
Salamanquesa
Ver una salamanquesa dentro de casa no supone un peligro: no es venenosa ni agresiva y se alimenta de pequeños insectos. Las luces encendidas cerca de ventanas o puertas pueden favorecer su llegada porque concentran las presas que busca.
Qué son las salamanquesas
Salamanquesa
La salamanquesa común (Tarentola mauritanica) es una especie de geco propia del Mediterráneo occidental, distribuida por buena parte de la península ibérica, el norte de África y otras zonas mediterráneas. Aunque su hábitat natural incluye acantilados y terrenos rocosos, se ha adaptado bien a pueblos y ciudades, donde utiliza fachadas, ruinas, tejados y paredes como si fueran superficies de roca. (Animalia).
Puede medir alrededor de 15 o 16 centímetros contando la cola. Tiene el cuerpo robusto y aplanado, la cabeza ancha, ojos grandes con pupila vertical y una piel cubierta de pequeños abultamientos que le proporciona un aspecto rugoso. Su color varía entre el gris, el beige y el marrón, con manchas claras u oscuras que facilitan el camuflaje.
Salamanquesa y lagartija
Aunque a veces se confunden, salamanquesas y lagartijas no son el mismo animal, si bien ambas son lagartos. Las lagartijas más habituales presentan una silueta más esbelta, una cola proporcionalmente larga y dedos estrechos. Para trepar se ayudan principalmente de las uñas y de las irregularidades de la superficie. La salamanquesa, en cambio, tiene un cuerpo más rechoncho, la cabeza más ancha y los dedos ensanchados. (MITECO).
En esos dedos se encuentran las almohadillas adhesivas que le permiten desplazarse por paredes, techos e incluso superficies bastante lisas. Esta capacidad no está reservada a los ejemplares que viven en edificios: también les sirve para moverse por rocas y troncos dentro de su hábitat natural.
Por qué entran las salamanquesas en casa
Salamanquesa
Las salamanquesas no buscan a las personas ni pretenden instalarse necesariamente en las habitaciones. Se acercan a los edificios porque estos reúnen varias condiciones favorables:
- Hay insectos para cazar. mosquitos, polillas, moscas, escarabajos, arañas y otros pequeños invertebrados forman parte de su alimentación.
Luz exterior
- Las luces concentran a sus presas. Una lámpara exterior o una ventana iluminada puede convertirse durante la noche en un buen lugar de caza.
- Las paredes conservan calor. Como otros reptiles, dependen de fuentes externas para regular su temperatura corporal.
- Encuentran escondites. Las grietas, huecos bajo las tejas, cámaras de persianas y espacios detrás de muebles o materiales almacenados les sirven para permanecer ocultas. Tienen una entrada accesible. Una ventana abierta, una mosquitera rota o una separación bajo la puerta puede bastar para que lleguen al interior.
Salamanquesa
Su actividad aumenta desde el atardecer y durante las primeras horas de la noche. Por el día suelen permanecer escondidas, aunque pueden salir a calentarse al sol cuando las condiciones son adecuadas. Por eso, un ejemplar que parece haber aparecido de repente quizá llevaba horas refugiado en una fisura cercana. (Tough Kraut).
Qué comen y por qué suelen verse junto a las luces
Salamanquesa
La salamanquesa común es principalmente insectívora. Caza polillas, mosquitos, moscas, avispas, saltamontes, escarabajos y otros artrópodos, entre ellos arañas. Suele permanecer inmóvil sobre una pared hasta que una presa se aproxima y entonces realiza un movimiento corto y rápido para capturarla.
La iluminación nocturna puede atraer a las salamanquesas de forma indirecta, porque a su alrededor se concentran los insectos que cazan. Por eso, las fachadas iluminadas, los porches y las ventanas pueden convertirse en lugares habituales de alimentación. Si además encuentran un refugio cercano, es posible que regresen a la misma zona durante varias noches.
Aunque colaboran en el control natural de pequeños invertebrados, no garantizan la desaparición de mosquitos, cucarachas o polillas. Su papel debe entenderse como el de un depredador más dentro del ecosistema urbano, no como un remedio capaz de eliminar por sí solo una infestación.
¿Las salamanquesas son peligrosas?
Salamanquesas
Las salamanquesas no son venenosas ni agresivas. Ante la cercanía de una persona, su reacción habitual consiste en huir y ocultarse. Solo podrían intentar morder como defensa si alguien las atrapa o manipula, pero su pequeño tamaño hace que difícilmente causen daño. Lo más prudente es observarlas sin tocarlas.
Tampoco roen la madera, excavan la mampostería ni provocan daños estructurales. Aprovechan cavidades que ya existían. En ocasiones pueden dejar pequeños excrementos oscuros con una punta blanquecina; conviene retirarlos con las precauciones higiénicas habituales, evitar tocarlos directamente y lavarse las manos después de limpiar la zona.
Qué hacer si aparece una salamanquesa
Salamanquesa
Si se encuentra en una terraza, una fachada o un patio, no es necesario intervenir. En el interior, lo adecuado es mantener la calma, evitar perseguirla y facilitarle una salida. Las salamanquesas son ágiles, pero también frágiles: no se deben agarrar por la cola, ya que pueden desprenderla para escapar de un ataque. Aunque vuelve a crecer, la nueva suele ser más lisa y presentar un aspecto diferente.
Tampoco conviene emplear pegamentos, venenos ni insecticidas contra el animal. Si aparece de forma aislada, lo más probable es que termine marchándose cuando deje de encontrar alimento o localice una abertura hacia el exterior.
Cómo evitar que entren sin hacerles daño
Salamanquesa
Quien prefiera mantenerlas fuera de las habitaciones puede actuar sobre los accesos y sobre aquello que las atrae:
- Instalar o reparar mosquiteras en ventanas y conductos de ventilación.
- Colocar burletes si queda un espacio amplio bajo las puertas.
- Sellar grietas y huecos alrededor de tuberías, cables y aparatos de aire acondicionado.
- Revisar las separaciones existentes en persianas, fachadas y marcos de ventanas.
Salamanquesa
- Reducir las luces exteriores innecesarias o evitar que iluminen directamente los accesos.
- Controlar la presencia continuada de insectos y mantener protegidos los alimentos.
- Comprobar terrazas, tejados y zonas comunes si las apariciones son frecuentes.
Ver una salamanquesa de vez en cuando suele responder a algo sencillo: el animal ha seguido a los insectos o ha encontrado un refugio accesible. Si las visitas se repiten, revisar las entradas de la vivienda resulta más eficaz que retirar cada ejemplar por separado. En patios y jardines, permitir que continúe su actividad favorece la presencia de un depredador propio de la fauna mediterránea.
EStendencia
Ni mosquitos tigre ni abejas: las picaduras más dolorosas del mundo, según el experto que las sufrió
Elena Bellver
Si te ha gustado el artículo compártelo en tus redes sociales y déjanos un comentario con tu opinión.