De obrero a millonario: un vídeo a traición lo convirtió en influencer

Jack Kay necesitó ocho segundos bailando en una discoteca de Ibiza para abandonar las carreteras de Newcastle, amasar 2,3 millones de euros y asegurar por más de un millón su inconfundible corte de pelo: ahora es 'Ibiza Final Boss'

'Ibiza Final Boss', de albañil a millonario gracias a un vídeo en la IslaInstagram

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Sandra Sánchez

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Jack Kay estaba estaba bailando en una discoteca de Ibiza cuando alguien lo grabó sin avisar. Ocho segundos. Ni entrevista, ni posado, ni coreografía preparada. El británico salió aquella noche siendo trabajador de la construcción y despertó convertido en uno de los personajes más reconocibles de Internet.

Ayudaron unas gafas enormes, una cadena dorada y un corte de pelo extravagante, barba tan perfilada que parecía trazada con escuadra y cartabón. Zero Six West Ibiza, una firma local de ropa y venta de entradas que convirtió la grabación en una búsqueda pública. "¿Alguien conoce a esta absoluta leyenda?", preguntó en TikTok. Tardaron unas horas en encontrarlo, rebautizarlo como 'Ibiza Final Boss', 'el jefazo de Ibiza', y cambiarle la vida.

Un año después, The Sun valora su patrimonio en dos millones de libras, alrededor de 2,3 millones de euros. "El baile nunca debía salir de nuestro grupo de amigos", reconoce Kay. Salió. Y bastante más rentable que muchas oposiciones.

Factura, factura, que algo queda

La broma empezó a facturar muy pronto. Jack asegura que ingresó 900.000 euros durante sus primeras seis semanas de fama, cobró unos 2.250 por determinadas publicaciones promocionales y firmó un contrato de cinco cifras con una tienda de moda británica. Su primera colección se agotó en menos de 24 horas. Internet había encontrado al gran jefazo.

"Es mi aura, mi manera de moverme, mi aspecto. Siempre he sido más grande que la vida", explica con una modestia que también parece haberse ido de vacaciones. En Ibiza llegó a sentirse "como Donald Trump entrando en un edificio": coches tocando el claxon, desconocidos corriendo detrás y miles de personas reclamando fotografías.

El primer capricho fue un Range Rover de unos 64.000 euros. Después llevó a sus amigos nuevamente a la isla en un avión privado, pero sostiene que ha invertido el grueso del dinero en propiedades y negocios. Incluso dispone de asesor financiero. Alguien debe vigilar que el imperio no se despeine.

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Su siguiente producto será un espray para el cuidado del cabello llamado, naturalmente, Ibiza Final Boss. Su melena, cualquier cosa menos frondosa, está asegurada por un millón de libras. Sansón tenía la fuerza en el pelo; Jack Kay ha conseguido meterle una póliza. Por si acaso.