¿Ya conoces este truco? Por esto deberías meter un rollo de papel higiénico en la nevera

Este sencillo método se ha popularizado en redes sociales como alternativa casera para controlar la humedad y los malos olores

Imagen de archivo de rollos de papel higiénico.SJR

Publicado por
Jorge Martín

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Si alguna vez has abierto la nevera de otra persona y has encontrado un rollo de papel higiénico junto a los alimentos, probablemente hayas pensado que se había equivocado de sitio. Sin embargo, esta peculiar práctica se ha popularizado en redes sociales como un sencillo truco casero para intentar controlar la humedad y los malos olores del interior del frigorífico. La explicación está en el propio material del papel, compuesto principalmente por celulosa y caracterizado por su capacidad para absorber parte de la humedad.

El exceso de humedad dentro de la nevera puede favorecer la aparición de condensación y contribuir al deterioro de determinados alimentos. Por eso, quienes utilizan este método colocan un rollo nuevo y seco en una de las baldas, normalmente alejado de los productos que puedan mojarlo. La idea es que el papel absorba parte de la humedad presente en el ambiente y, al mismo tiempo, pueda retener algunas partículas responsables de determinados olores. Su efecto, eso sí, es limitado y no convierte al rollo en un sustituto de los sistemas de conservación del propio electrodoméstico.

Para probar este sencillo método en casa basta con utilizar un rollo limpio, seco y sin estrenar y colocarlo en un lugar donde no entre en contacto directo con los alimentos. Es importante vigilar su estado, ya que el papel puede humedecerse y perder su forma con el paso del tiempo. Por ello, las recomendaciones asociadas a este truco apuntan a sustituirlo cada pocas semanas o antes si se encuentra mojado. No es necesario llenar la nevera de rollos: uno es suficiente para comprobar si el método resulta útil en cada caso.

El papel higiénico también se ha relacionado con la reducción de determinados olores procedentes de productos como pescado, queso o cebolla. No obstante, si el frigorífico desprende un olor fuerte, lo primero es localizar su origen. Un alimento en mal estado, un líquido derramado o restos acumulados pueden ser los responsables y ningún rollo de papel solucionará el problema por sí solo. En estos casos, resulta más importante retirar los productos afectados y limpiar correctamente las superficies interiores.

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