El demoledor informe de la AEMET que explica por qué el calor ha durado cuatro meses

El verano que no se acaba nunca: los factores atmosféricos que convirtieron el período de mayo a septiembre en una prolongada estación cálida sin precedentes en la península ibérica

Un verano el de este año 2026 inusualmente largoGetty Images

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La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha presentado su balance climático del estío de 2026 con una conclusión sobrecogedora: España ha vivido el verano más cálido desde 1869. Con una temperatura media de 24,5 grados centígrados —lo que representa una anomalía térmica de 2,4 grados por encima de la media histórica—, el periodo estival se ha dilatado durante cuatro meses. Las condiciones térmicas de calor extremo se instalaron de forma continuada en la península ibérica desde finales del mes de mayo y se mantuvieron vivas hasta bien entrado el mes de septiembre.

Factores clave tras el estiramiento del periodo cálido

Según han explicado las autoridades meteorológicas, el origen de esta prolongación responde a la persistencia de potentes dorsales anticiclónicas. Estas masas de aire seco bloquearon las borrascas atlánticas que habitualmente traen un alivio térmico al inicio del estío y en las primeras semanas de septiembre. El episodio derivó en un total de cinco olas de calor oficiales que acumularon decenas de jornadas bajo avisos por temperaturas extremas en gran parte del mapa nacional.

Adicionalmente, el fenómeno estuvo acompañado por una acusada falta de precipitaciones. La lluvia media acumulada durante estos meses apenas alcanzó los 39,6 litros por metro cuadrado. Este dato convierte a 2026 en el tercer verano más seco registrado en la serie histórica oficial, situándose únicamente por detrás de los ejercicios de 1994 y 2016. El calentamiento continuado del mar Mediterráneo actuó además como una caldera térmica que elevó el número de noches tropicales en las zonas costeras y en el interior.

Las mediciones del organismo confirman las advertencias que el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico viene señalando sobre el avance del cambio climático. La dilatación de las estaciones cálidas altera las previsiones hidrológicas en España y adelanta unos veinte años los escenarios que la comunidad científica proyectaba para mediados de siglo.

Consecuencias directas en el campo y previsiones para el otoño:

Los efectos de este verano de cuatro meses trascienden las tablas estadísticas. El sector agrícola peninsular sufre un estrés hídrico extremo por la evaporación acelerada de las reservas en los embalses y el desajuste vegetativo en los cultivos de secano. Pese a que el conjunto del año hidrológico ha registrado valores acumulados aceptables gracias a los episodios borrascosos de invierno, la drástica falta de agua en primavera y verano ha dejado una severa aridez en los suelos del sur y del centro del país.

El consumo energético para climatización se mantuvo en cotas muy elevadas durante todo el cuatrimestre, mientras los servicios sanitarios prorrogaban las alertas por riesgo térmico sobre colectivos vulnerables. Para los próximos meses, los modelos de la AEMET no contemplan una transición brusca hacia un ambiente frío. La agencia estima una probabilidad del 70% de que el otoño sea más cálido de lo habitual en la mayor parte de la geografía española.

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Deduzco que la consolidación de estos patrones obligará a las administraciones públicas a revisar sus estrategias de adaptación al cambio climático. Las evidencias aportadas por la AEMET demuestran que las estaciones intermedias continúan perdiendo terreno frente a veranos largos y secos.