Pronto pagaremos al menos 10 céntimos más por determinadas botellas y latas: pero el dinero se recupera
El Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) cambiará la compra de determinadas botellas y latas en España: cada envase llevará asociado un depósito mínimo de 10 céntimos
Determinadas botellas y latas llevarán asociado un depósito mínimo de 10 céntimos que el consumidor podrá recuperar al devolver el envase.
Comprar una botella de agua o una lata de refresco tendrá pronto un pequeño paso añadido en España. Determinados envases llevarán asociado un depósito de al menos 10 céntimos por unidad. Esa cantidad se abonará junto al precio de la bebida y regresará al bolsillo del consumidor cuando entregue el envase vacío a través del nuevo Sistema de Depósito, Devolución y Retorno, conocido por sus siglas SDDR.
La diferencia resulta importante: esos 10 céntimos constituyen un depósito recuperable. El mecanismo busca dar valor al envase vacío para favorecer su retorno al circuito de reciclaje. OCU explica que las máquinas instaladas en supermercados y otros establecimientos serán una de las vías previstas para realizar la devolución, aunque el sistema podrá contar con distintos puntos habilitados.
El cambio estaba previsto para avanzar durante 2026, aunque su despliegue acumula retraso. OCU considera muy improbable que el sistema esté implantado por completo en noviembre de 2026, porque todavía quedan tareas como definir la gestión, desplegar las máquinas, adaptar los envases y sus códigos y desarrollar las campañas informativas.
El SDDR de botellas y latas funciona con un depósito mínimo de 10 céntimos
La mecánica resulta sencilla. El Real Decreto 1055/2022 establece que los productores soportarán el primer pago de un depósito cuya cuantía será fijada por los sistemas de responsabilidad ampliada del productor. La norma marca un suelo: 10 céntimos de euro por cada envase de bebida incluido en el sistema. Esa cantidad se trasladará a lo largo de la cadena de comercialización hasta llegar al consumidor.
Después llega la parte que cambia el gesto cotidiano. Una vez consumida la bebida, el usuario conserva el envase y lo lleva a uno de los puntos de retorno. La normativa contempla comercios minoristas, contenedores, centros específicos y otros sistemas habilitados. Tras validar la devolución, el consumidor recupera el depósito abonado durante la compra.
De esta forma, una compra de seis bebidas sujetas a un depósito de 10 céntimos supondría adelantar 60 céntimos. Al devolver los seis envases, esos 60 céntimos regresarían al consumidor. Si el importe final establecido supera el mínimo legal, la cantidad adelantada y posteriormente recuperada crecería en la misma proporción.
Las botellas y latas del SDDR tendrán que identificarse
El sistema afecta a determinados envases de bebidas. La regulación española parte de las botellas de plástico de un solo uso de hasta tres litros para productos como aguas minerales y de manantial, zumos, néctares, bebidas refrescantes, energéticas, isotónicas y bebidas alcohólicas. Para garantizar la viabilidad del sistema, el Real Decreto incorpora también latas y envases de cartón para bebidas de esos productos.
Los envases incluidos tendrán que distinguirse de forma adecuada. La propia normativa exige una identificación que informe al consumidor de su pertenencia al sistema y del depósito asociado a la compra. Ese marcado también servirá como mecanismo de control frente al fraude.
Así, guardar una botella o una lata después de consumirla adquirirá un significado distinto. El envase llevará asociado un importe que vuelve a su comprador cuando completa el proceso de devolución.
El SDDR de botellas y latas llega tras quedarse España lejos del objetivo de recogida
El origen del cambio está en los datos de recogida. La Ley 7/2022 fijó para 2023 un objetivo del 70% de recogida separada de botellas de plástico de bebidas de hasta tres litros. El informe oficial del Ministerio para la Transición Ecológica calculó para aquel ejercicio una tasa del 41,3%, muy lejos del porcentaje establecido.
Ese incumplimiento activó la obligación de establecer el SDDR en un plazo de dos años. El propio Plan Estatal Marco de Gestión de Residuos 2025-2035 recoge la puesta en marcha del sistema como consecuencia del resultado alcanzado.
El objetivo europeo va todavía más lejos. El Reglamento europeo de envases establece para 2029 una recogida separada anual de, al menos, el 90% en peso de las botellas de plástico y los recipientes metálicos de bebidas de un solo uso de hasta tres litros, con las excepciones contempladas por la propia normativa.
Una de las imágenes que acompañará al nuevo modelo será la de las máquinas de retorno. El consumidor introduce el envase admitido y el sistema valida su devolución para recuperar el depósito. OCU señala que estas máquinas constituirán una de las vías de recogida y recuerda que ya forman parte del día a día de los consumidores en varios países europeos.
Portugal ofrece un ejemplo cercano. OCU recoge que su sistema funciona desde abril de 2026 con un depósito de 10 céntimos por envase y máquinas instaladas en supermercados. En Alemania, la organización destaca tasas de recuperación superiores al 90% para botellas y latas.
España afronta ahora el trabajo logístico previo. Supermercados y comercios tendrán que adaptar espacios, mientras productores y gestores deberán organizar el transporte, almacenamiento, recuento y devolución de los depósitos. OCU pide que el diseño facilite el acceso de los ciudadanos a los puntos de retorno, un elemento decisivo para alcanzar una participación elevada.
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Patricia de la Torre