Del aviso verde al rojo: este es el impacto real y las restricciones que comporta cada alerta de la AEMET
La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) clasifica las inclemencias del tiempo mediante el Plan Meteoalerta, coordinado con la Dirección General de Protección Civil
(Foto de ARCHIVO) Lluvias en la provincia de Castellón
Comprender la escala oficial de avisos de la AEMET resulta fundamental para planificar la movilidad diaria y garantizar la seguridad ciudadana ante episodios meteorológicos adversos. El Plan Meteoalerta divide la intensidad de las amenazas meteorológicas en cuatro niveles de color: verde, amarillo, naranja y rojo. Esta categorización no mide únicamente la magnitud física de un fenómeno, sino el impacto directo que puede provocar sobre la población, las infraestructuras y las actividades económicas en cada comarca.
Mientras que la AEMET se encarga de la predicción y emisión técnica de los avisos, la activación de prohibiciones o suspensiones legales corresponde a las autoridades de Protección Civil y a las comunidades autónomas. Un aspecto clave del sistema es que los umbrales numéricos varían según la climatología local, por lo que una misma cantidad de precipitación o racha de viento puede activar niveles distintos según la zona geográfica.
Interpretar correctamente los códigos de color permite prevenir riesgos ante danas, borrascas profundas, olas de calor y otros eventos de alto impacto.
Amarillo y naranja: de la prevención a la restricción de actividades
El nivel amarillo identifica un peligro bajo en la escala meteorológica. Bajo esta situación, la AEMET advierte de que el tiempo puede dificultar el desarrollo normal de ciertas actividades al aire libre o provocar incidencias puntuales en el tráfico.
El aviso amarillo no lleva aparejada ninguna prohibición legal directa para la ciudadanía en general, aunque exige extremar la atención en colectivos vulnerables y estar atento a las predicciones. Las recomendaciones oficiales incluyen asegurar elementos inestables en terrazas y evitar zonas forestales durante rachas de viento.
Por contra, el aviso naranja implica un riesgo importante derivado de un fenómeno meteorológico con un grado de adversidad poco habitual. Ante este nivel, las autoridades de Protección Civil recomiendan limitar las actividades habituales y evitar los viajes no esenciales por carretera.
En el plano operativo, los ayuntamientos y gobiernos autonómicos suelen decretar el cierre de parques públicos, instalaciones deportivas exteriores y playas. De igual modo, las capitanías marítimas pueden restringir la navegación recreativa y los trabajos en zonas portuarias por temporal costero. Es una fase de preparación activa donde eventos multitudinarios o competiciones al aire libre quedan suspendidos por seguridad.
Nivel Rojo: emergencia extrema y restricciones a la movilidad
El aviso rojo señala un peligro extraordinario con potencial para generar daños catastróficos e impactos de extrema gravedad sobre las personas y los bienes. Cuando la AEMET emite una alerta roja, los organismos de emergencias instan a la población a tomar medidas preventivas e inmediatas, refugiándose en lugares seguros y evitando cualquier desplazamiento que no responda a una urgencia vital.
La activación de la alerta roja por parte de las autoridades autonómicas comporta el nivel máximo de restricción. Las consejerías de educación decretan de forma sistemática la suspensión total de las clases en colegios, institutos y universidades de las comarcas afectadas.
Asimismo, se procede al cierre temporal del transporte público, la interrupción de la actividad comercial no esencial y el corte selectivo de carreteras propensas a inundaciones. Las fuerzas y cuerpos de seguridad vigilan el cumplimiento de estas restricciones para proteger la integridad de los ciudadanos.
La norma fundamental bajo un aviso rojo es permanecer resguardado y atender únicamente las instrucciones emitidas por los canales oficiales de Protección Civil.