¿Hará más frío este invierno en España? El vórtice polar tiene la respuesta
La circulación atmosférica sobre el Ártico puede modificar los patrones meteorológicos y favorecer desplazamientos de masas de aire hacia el continente europeo
Máquinas quitando nieve en la Gran Vía de Madrid durante Filomena.
El comportamiento del vórtice polar será uno de los factores que habrá que seguir durante las próximas semanas para conocer cómo puede evolucionar el invierno de este año en España. Esta estructura atmosférica, situada sobre el Ártico, comienza a reforzarse durante el otoño y puede influir en la circulación de los vientos y en la distribución de las masas de aire frío. Su posible debilitamiento a comienzos de noviembre ha vuelto a poner el foco en la evolución de las temperaturas en Europa, aunque todavía no permite anticipar una irrupción de frío intenso en nuestro país.
El vórtice polar es una circulación de bajas presiones y vientos que se desarrolla en la estratosfera, entre aproximadamente 15 y 50 kilómetros de altura. Cuando permanece fuerte y compacto, contribuye a mantener el aire más frío en las regiones polares y favorece los vientos del oeste, que pueden transportar hasta Europa masas de aire atlántico más templado y húmedo. Por el contrario, si pierde intensidad o se divide, puede modificar la circulación atmosférica y facilitar que el aire ártico avance hacia latitudes más bajas. Una de las alteraciones que pueden desencadenar este proceso es el calentamiento súbito estratosférico, durante el cual las temperaturas de esta capa pueden aumentar entre 30 y 50 grados en pocos días.
El comportamiento del vórtice polar ha estado relacionado con episodios de frío intenso en Europa en temporadas anteriores. Uno de los ejemplos más recientes es enero de 2021, cuando España sufrió el impacto de Filomena, con nevadas extraordinarias en buena parte del país. También en febrero de 2018 se produjo una alteración de esta circulación atmosférica que precedió a la llegada de aire procedente de Siberia al continente europeo. Estas situaciones permiten observar cómo los cambios en la estratosfera pueden influir en el invierno, aunque no sirven para determinar qué condiciones meteorológicas se repetirán durante los próximos meses.
Por el momento, los modelos meteorológicos todavía no permiten confirmar si el próximo invierno será más frío de lo habitual en España. Las previsiones pueden detectar señales de cambios importantes con unos diez o catorce días de antelación, pero la evolución del vórtice durante noviembre será determinante para precisar los posibles escenarios. Si mantiene su estabilidad, podría favorecer la circulación de vientos del oeste y la llegada de aire atlántico; si experimenta un debilitamiento significativo, aumentaría la posibilidad de entradas de aire frío, heladas y nevadas en distintas zonas de Europa.