Raúl Hellín

Los socialistas de Sedaví y el fraude en las primarias: ¿Qué podemos esperar de su gestión municipal?

Quienes deben ser los máximos garantes de la legalidad y la transparencia en la gestión municipal han demostrado que las reglas solo les importan cuando les benefician.

Raúl Hellín, portavoz del Partido Popular de Sedaví

Creado:

Actualizado:

Las primarias del PSPV en la provincia de Valencia han destapado un escándalo que ha puesto a Sedaví en el centro de la polémica. La filtración de un audio en el que el secretario general del PSPV en Sedaví -además de concejal de Urbanismo y Hacienda- Juan José Campayo, admite haber introducido votos de personas que no acudieron a las urnas, ha convertido a nuestro municipio en protagonista de los titulares por las peores razones posibles.

Pero el problema va más allá del impacto mediático. Este escándalo ha generado una grave duda sobre la ética y la transparencia de los socialistas que gobiernan Sedaví. Si aquellos que tienen la responsabilidad de gestionar los recursos municipales y garantizar la limpieza en la administración pública han demostrado que no respetan ni su propio proceso interno, ¿Cómo podemos confiar en que lo harán cuando se trata del dinero y los intereses de todos los ciudadanos?

El audio no deja lugar a dudas. Campayo relata cómo el alcalde de Sedaví, José Cabanes, tuvo que movilizar votos a última hora, mientras él mismo manipulaba el resultado con papeletas de personas que no habían acudido a votar. Es decir, quienes deben ser los máximos garantes de la legalidad y la transparencia en la gestión municipal han demostrado que las reglas solo les importan cuando les benefician.

Pero las explicaciones no pueden quedarse solo dentro del PSPV. Campayo y los socialistas de Sedaví no solo tienen que rendir cuentas ante su militancia, sino ante todos los ciudadanos a los que representan y en cuyo nombre ostentan cargos públicos. No se trata únicamente de una cuestión interna del partido, sino de un problema que afecta a la confianza en las instituciones municipales y en quienes las dirigen.

Este episodio no es un hecho aislado, sino una muestra de una forma de hacer política que genera desconfianza y que mancha la reputación de Sedaví. Nuestro municipio ha sido arrastrado a un escándalo que ocupa titulares en toda la provincia de Valencia. Y lo peor es que quienes deberían dar explicaciones y asumir responsabilidades parecen más preocupados por minimizar el asunto que por responder con la transparencia que exigen a los demás.

El PSPV provincial tiene ahora una responsabilidad ineludible: tomar medidas ante la gravedad de lo sucedido. Pero, más allá de las decisiones del partido, la verdadera reflexión corresponde a los vecinos de Sedaví. No podemos permitir que nuestra localidad sea sinónimo de malas prácticas políticas. No podemos confiar la gestión pública a quienes han demostrado que las normas, la ética y la transparencia son conceptos que aplican solo cuando les conviene.

Porque si en su propio partido han hecho trampas… como dice el refrán, “quien hace un cesto, hace ciento”, y lo último que necesita Sedaví es que sigan tejiendo fraudes con los recursos de todos.