El alcalde… Manos Tijeras
José Francisco Cabanes arrasa con nuestros árboles bajo excusas infundadas. No hay un modelo de crecimiento claro para Sedaví, no hay una planificación urbanística seria y, por supuesto, no se cumplen las normativas europeas
Raúl Hellín, portavoz del Partido Popular de Sedaví
Si Tim Burton dirigiera una película sobre la política medioambiental de Sedaví, José Francisco Cabanes sería su protagonista: un Eduardo Manos Tijeras, pero sin arte ni sensibilidad. En lugar de esculpir jardines con delicadeza, su legado se resume en la motosierra y el arboricidio. Mientras presume de proteger el medio ambiente, su gobierno ha llevado a cabo una tala indiscriminada de árboles en nuestro municipio, sin planificación y sin justificación real.
Lo más sorprendente no es solo la destrucción del arbolado urbano, sino la hipocresía con la que se lleva a cabo. Porque cuando José Francisco Cabanes estaba en la oposición, criticaba exactamente lo que ahora hace. Entonces, se presentaba como el gran defensor del medioambiente y exigía explicaciones. Pero ahora, con la vara de mando en la mano, ha cambiado de discurso y de principios.
Y lo más cínico de todo esto es que, mientras tala sin control, Cabanes va dando lecciones sobre educación ambiental. Hace apenas unos días afirmaba: “L’educació ambiental ha d’estar en el currículum escolar dels centres educatius de l’àrea metropolitana”.
Tala de árboles en Sedaví
Es decir, los niños deben aprender a cuidar el medio ambiente, pero su propio gobierno lo destruye sin miramientos. Predica una cosa y hace la contraria.
Cabanes arrasa con nuestros árboles bajo excusas infundadas. No hay un modelo de crecimiento claro para Sedaví, no hay una planificación urbanística seria y, por supuesto, no se cumplen las normativas europeas que establecen los metros cuadrados de zona verde que debe tener cada ciudadano. Se está destruyendo sin criterio ni previsión, hipotecando el futuro ambiental de nuestro pueblo.
Esta incoherencia no es casualidad, sino parte de un relato político vacío. Cabanes vende su compromiso con el medio ambiente cuando le conviene, pero en la práctica deja que el hormigón y la motosierra hablen por él. Mientras en otras ciudades se apuesta por la reforestación y la sostenibilidad, en Sedaví seguimos en dirección contraria.
El verde no es sólo un color para lucir en pancartas y notas de prensa. Es una responsabilidad con las futuras generaciones y con nuestro propio bienestar. Pero aquí, en Sedaví, tenemos un alcalde más preocupado por talar que por preservar.
Queda en manos de la ciudadanía exigir coherencia y frenar esta farsa medioambiental. Porque los árboles que han sido talados no pueden votar. Pero nosotros sí.
Árbol talado en Sedaví