El despecho de Pedralbes

Las consecuencias del fracaso de la Conferencia de Presidentes van más allá de lo económico. La percepción de que la Comunidad Valenciana no está siendo tratada con justicia por el gobierno central puede generar un sentimiento de abandono y marginación, lo que a su vez puede alimentar el descontento social y político.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, preside la XXVIII Conferencia de Presidentes, en Palau de Pedralbes de Barcelona, a 6 de junio de 2025, en Barcelona.LORENA SOPENA

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Al igual que en el amor, en política lo peor es el despecho. El silencio es aterrador ante una respuesta esperada. Es lo que  hizo Pedro Sánchez ante los quince presidentes de las Comunidades Autónomas Españolas: guardó silencio. Una actitud que le pasará factura mas pronto o más tarde. No sé lo que dirá su “Manual de supervivencia” que le redactó Iván Redondo cuando se llevaban; pero con toda seguridad es una oportunidad perdida, resumida en una frase: “Pedro Sánchez, convoca elecciones”, esto no aguanta mucho más. Al igual que al aparecer el desencanto, la situación se resuelve en un: “deja las llaves en la mesita y lárgate”.

Pero a lo que nos interesa. Para la Comunitat Valenciana, el fracaso de la Conferencia de Presidentes de Pedralbes ha dejado una profunda sensación de frustración y desilusión. La falta de acuerdo en temas cruciales como la financiación autonómica y las infraestructuras, especialmente lo que afecta a la reconstrucción de los efectos desbastadores de las barrancadas del 29 de octubre, ha generado un clima de incertidumbre y amenaza con agravar los problemas políticos de todos conocidos

Uno de los principales puntos de conflicto ha sido, sin duda, la financiación autonómica. La Comunidad Valenciana lleva años reclamando una financiación justa que reconozca su realidad demográfica y económica, agravado por la suspensión del FLA el pasado diciembre. La falta de un acuerdo concreto en este ámbito significa que seguiremos sufriendo una infrafinanciación crónica y una falta de liquidez en un mes, limitando la capacidad para ofrecer el Consell servicios públicos de calidad. Esto se traduce directamente en recortes en sanidad, educación, servicios sociales y nominas, afectando de manera desproporcionada a los sectores más vulnerables de la población especialmente los afectados por la dana. La promesa de un nuevo modelo de financiación que aparecía en el Orden del Día se ha desvanecido, dejando a la Comunitat en una situación de precariedad económica con la caja del Consell vacía, que dificulta cualquier avance significativo para el resto de Legislatura

Otro punto crucial donde se evidenció el fracaso de la Conferencia fue en el ámbito de las infraestructuras. La Comunitat necesita inversiones significativas en infraestructuras clave como terminar en un plazo breve el Corredor Mediterráneo, la ampliación del puerto de Valencia y la mejora de las comunicaciones en general. La falta de compromiso del gobierno central en este sentido perpetúa la situación de desigualdad infraestructural con otras regiones españolas, frenando el desarrollo económico y la competitividad de la Comunidad Valenciana. La falta de inversión en infraestructuras no solo afecta al transporte de mercancías y personas, sino que también dificulta la atracción de inversiones extranjeras y la creación de empleo.

La falta de consenso en temas como la gestión del agua, el turismo sostenible, o las cuotas de menores no acompañados sin financiación genera una gran incertidumbre y dificulta la planificación a largo plazo

Además de la financiación y las infraestructuras, el fracaso de la Conferencia también afecta a otros ámbitos importantes para la Comunidad Valenciana. La falta de consenso en temas como la gestión del agua, el turismo sostenible, o las cuotas de menores no acompañados sin financiación genera una gran incertidumbre y dificulta la planificación a largo plazo. La falta de cooperación entre el gobierno central y la Generalitat Valenciana en estos temas clave puede tener consecuencias negativas para el medio ambiente, la economía y el bienestar de los ciudadanos.

Las consecuencias del fracaso de la Conferencia de Presidentes van más allá de lo económico. El incumplimiento de las expectativas generadas ha provocado una profunda sensación de agravio y desconfianza hacia el gobierno central. Esta falta de confianza erosiona la cohesión social y dificulta la colaboración entre las diferentes instituciones. La percepción de que la Comunidad Valenciana no está siendo tratada con justicia por el gobierno central puede generar un sentimiento de abandono y marginación, lo que a su vez puede alimentar el descontento social y político.

El fracaso ha tenido consecuencias negativas de gran alcance para la Comunidad Valenciana. La falta de acuerdo en temas cruciales, amenaza con agravar los problemas ya existentes; la sensación de agravio generada erosiona la confianza en el gobierno central y pueden tener consecuencias políticas y sociales de largo alcance. Un sabor amargo que todo despecho ocasiona que en este caso apunta a desear que Pedro Sánchez “deje las llaves en la mesita, pegue un portazo en la Moncloa y se vaya”. Pero de todos es de sabido que algunos se resisten y se revuelven peligrosos.