Opinión
Una Europa sin pieles
Vestir con pieles ha dejado de ser un símbolo que marca un estatus social. Actualmente hay abrigos realizados con pieles sintéticas imposibles de distinguir de los realizados con pieles procedentes de animales.
Iniciativa ciudadana Europea
Siempre me documento antes de escribir un artículo. No importa que tenga un conocimiento bastante amplio sobre una cuestión concreta. Buscar información siempre actualiza, aporta nuevos conocimientos y recupera aquellos que han quedado en segundo plano tras la simplificación de datos que nuestra mente realiza al guardarlos.
En esta ocasión, he accedido a una investigación que realizó la ONG Igualdad Animal, mostrando las condiciones en que viven los animales en varias granjas de visones españolas, y las imágenes son desgarradoras.
Naves cochambrosas donde la higiene brilla por su ausencia, ocultas tras muros que impiden ver el terrible infierno al que son sometidos los animales durante los pocos meses que, afortunadamente, dura su vida. Jaulas mugrientas en las que se hacinan los animales. Animales con las patas amputadas, sin cola, sin orejas, con heridas abiertas, infectadas, en las que pueden verse gusanos…
La absoluta ausencia de condiciones que permitan satisfacer sus necesidades vitales básicas los somete a tales niveles de ansiedad que se autolesionan y agreden entre ellos.
Una vez las has visto, cuesta abstraerse de estas imágenes.
Cuesta no ponerse, nunca mejor dicho, en la piel de estos animales y sentir su inmenso sufrimiento. Sentir su dolor. Sentir su miedo. Cuesta entender cómo hay quien, todavía hoy, con el acceso a información de que disponemos, pasee con orgullo su cruenta vanidad llevando sobre los hombros la piel de decenas de animales despellejados (más de 200 si son chinchillas), algunos estando aún vivos, tras ser gaseados o electrocutados.
Vestir con pieles ha dejado de ser un símbolo que marca un estatus social. Actualmente hay abrigos realizados con pieles sintéticas imposibles de distinguir de los realizados con pieles procedentes de animales. Y es precisamente por este motivo, sumado a la creciente concienciación respecto a la necesidad de respetar a los animales, que vestir con sus pieles en nuestra sociedad es considerado cada vez más rancio, bárbaro e innecesario.
Estos datos son avalados por un estudio realizado por la consultora IPSOS para la ONG “Tu Abrigo Su Vida”, que concluye que tres de cada cuatro personas en nuestro país están a favor del cierre de las granjas peleteras y que el 87 % de la ciudadanía considera que es éticamente inaceptable criar y matar visones por su piel.
De hecho, son cada vez más las consideradas “grandes firmas” internacionales de la moda que se suman a dejar de utilizar pieles de animales en sus prendas, atendiendo de este modo a una clamorosa demanda social. Incluso son ya varios los países europeos que han prohibido la cría de animales para la obtención de pieles en su territorio.
Con este contexto, al que hay que sumar cuestiones de carácter ambiental y de salud pública —que, por no extenderme, no voy a tratar—, en 2022 se puso en marcha la Iniciativa Ciudadana Europea con el lema «Fur Free Europe», para solicitar a la Unión Europea que prohíba las granjas de peletería y los productos de peletería de cría en el mercado europeo, que alcanzó más de un millón y medio de firmas validadas.
Con este aval, la Comisión emitió una respuesta que incluye diversas consideraciones y, en estos momentos —y hasta el 1 de agosto—, se encuentra abierto un período en que la ciudadanía puede realizar los comentarios que considere oportunos respecto a esta iniciativa.
Una vez recogidos y cuando esté preparado el dictamen de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, la Comisión fundamentará su decisión final, que esperamos suponga el fin del indescriptible sufrimiento de alrededor de 8 millones de animales cada año en Europa.
Esperemos poder celebrar una Europa sin pieles.
Si quieres participar en la consulta pública, puedes hacerlo a través del siguiente enlace: