La política climática de Sánchez: un rotundo fracaso
Nuestro actual gobierno, siendo un firmante de los acuerdos internacionales contra el cambio climático, nada efectivo ha hecho en los últimos años para detener o mitigar esta emergencia climática
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visita las instalaciones del CECOT de Ourense durante la crisis de los incendios en la provincia gallega.
Si analizamos desapasionadamente la lucha del gabinete Sánchez contra la Emergencia Climática advertiremos el reiterado fracaso de la misma. Sobre todo si comparamos su gestión en este área con la de los países de nuestro entorno.
Y no es porque no estuviéramos todos suficientemente advertidos, especialmente por el Panel de Expertos de la ONU, de que con el Cambio Climático se iban a producir, entre otros indeseados efectos, mayores y más numerosas catástrofes de cualquier tipo, incluidas las erupciones volcánicas.
Y entonces nos preguntamos: ¿qué hizo nuestro gobierno de progreso para prevenir la erupción de La Palma?
Y lo más sangrante en este caso es que La Palma, y mucho antes de la Emergencia Climática, era ya un territorio muy susceptible de padecer estas erupciones. El que años después de la catástrofe volcánica muchos palmeros que perdieron sus viviendas sigan sin haber recuperado las mismas, solo hace que confirmar este tremendo fracaso del gabinete actual en su insoslayable lucha contra la emergencia que nos asola.
Después de esta falta de previsión y de la debida resolución de la catástrofe volcánica, sin parangón en ninguno de los países de la Unión Europea, es de recordar cómo tampoco hubo ninguna previsión estatal, ni la debida advertencia a la población, especialmente a la madrileña, cuando se produjo la tormenta conocida como Filomena: de nuevo una catástrofe augurada por las conclusiones del Panel de Expertos de la ONU sobre el Cambio Climático, que igualmente fue absolutamente desoída por el gobierno Sánchez.
Ni que decir tiene que nuestros vecinos del norte europeo padecen con relativa frecuencia nevadas severas similares a la tal Filomena, sin que ello suponga que se paralicen durante días todos los transportes que convergen en sus distintas y muy vitales capitales.
Y por sí lo anterior fuera poco, llegó la dana de Valencia y cabe preguntarse: ¿es qué nuestro actual gobierno de coalición progresista desconocía que otra de las conclusiones de los expertos de la ONU era el previsible aumento que se iba a producir de las inundaciones como consecuencia directa del Cambio Climático? Y ¿es qué incluso, como en el caso del volcán de La Palma, nuestro gabinete Sánchez era ignorante de que tradicionalmente en los otoños se suelen producir catastróficas lluvias torrenciales en el Levante español, y desde mucho antes de padecerse la actual emergencia climática...?
Por lo que de nuevo podemos constatar que no se hizo ningún caso de las advertencias de la ONU por nuestros gobernantes estatales ni tampoco por los autonómicos. Y el resultado es bien conocido por todos: más de 200 muertos.
Lo que tampoco ha sucedido en ningún país de nuestro entorno en los últimos lustros de denodada lucha europea contra el Cambio Climático. Ni siquiera hay registros históricos nacionales que igualen esta centenaria mortandad por inundaciones en el Levante español.
Por si todo lo anterior fuera poco, baste observar las exacerbadas temperaturas que padecemos en los últimos veranos. Y los consiguientes incendios que vienen calcinando decenas de miles de hectáreas de bosques. Y últimamente además poblaciones enteras; y lo que es más lamentable: las muertes que dichos incendios también están causando.
Y de nuevo y ante este preocupante y progresivo aumento de las temperaturas y de estos derivados incendios cada vez más incontrolados y más letales, se constata el absoluto fracaso de nuestro actual gobierno, que siendo un firmante obligado más de los acuerdos internacionales contra el cambio climático, nada efectivo ha hecho en los últimos años para detener o mitigar esta Emergencia Climática. Al menos, y como le correspondía, en nuestro territorio.
Al contrario, y como si fuera un vulgar negacionista más del Calentamiento Global y del Cambio Climático, contra toda evidencia científica, sus medidas preventivas de la emergencia han resultado finalmente ser ninguna; ni en erupciones, ni en nevadas, ni en inundaciones, ni en incendios... Y la resolución efectiva de estas terribles tragedias siempre ha quedado además pendiente, inconclusa o postergada.
Lo que no ha sucedido, como es público y notorio, en ningún otro país de los 27 que conforman la Unión Europea.