Ideas para afrontar la vuelta a clases sin estrés

Las clases volverán a estar llenas

Publicado por
Javier Giménez

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La vuelta a clases suele generar estrés y emoción a grados iguales, en todos los miembros de la familia. Es la alegría del encuentro con compañeros, pero también la incertidumbre respecto a los posibles nuevos desafíos académicos. También cabe mencionar que retomar una rutina de sueño, comidas y hábitos es un desafío importante para la mayoría de las personas y no solo para los estudiantes que volverán a la escuela.

Aquí hay una guía para hacer de esta una transición más amena y poder afrontar el nuevo ciclo académico de la mejor manera posible.

Organizar mente, cuerpo y entorno

Es normal que en vacaciones todos nos desvelemos, comamos en horarios irregulares y consumamos productos poco saludables. Está más que demostrado que solo adoptar los hábitos cuando ya empezaron las clases no es lo mejor porque puede generar ansiedad y bajo rendimiento durante los primeros días. La clave está en la palabra transición. Hacerlo de forma gradual será mucho más efectivo.

El cómo es más simple de lo que parece si se aborda el problema como un paso a paso. Y un consejo muy útil para generar la disciplina necesaria sin que parezca pesado es la de “primero-luego”: primero cumplo lo que tengo que hacer y luego hago algo que me guste. Y así con cada pequeña actividad.

El horario de dormir

Para empezar, la meta es tener un horario de sueño y de comidas adecuados al menos una semana antes del inicio de clases, cuestión de solo incorporar las materias a los hábitos.

Es hora de trabajar con los horarios de dormir. Es evidente que la idea es dormir de noche y mantenerse despierto durante el día, e incluso incorporar una siesta de no más de una hora, de ser posible. Pero también la gestión de la energía es muy relevante. Forzar al cuerpo a las horas y no descansar bien puede perjudicar la forma en la que funcionan la concentración, la energía y el metabolismo en general; lo que se llama el ciclo circadiano. Se debe hacer un proceso para que los cambios sean tanto eficientes como efectivos.

Apagar luces, disminuir progresivamente el uso de pantallas, dejar la cama solo para dormir, tomar tés relajantes en la noche y evitar las bebidas estimulantes, relajarse en otros ambientes para evitar la modorra durante el día, no acostarse justo después de comer, hacer al menos 10 minutos de ejercicios en la mañana, etc. Todo esto, aunque pueda parecer agobiante, no lo es si se ingresa cada elemento uno por uno a la rutina. Cada día un paso más. Naturalmente, el cuerpo se adaptará.

Cocinar, dieta balanceada y horarios

Comer sano no se trata solo de los alimentos, sino también del horario. La idea es comer en las horas adecuadas, así sea en porciones pequeñas para que tu estómago sepa poco a poco cuándo tener hambre y cómo deberá el cuerpo gestionar las reservas de energía. Evitar picar entre comidas es muy relevante para generar el hábito y, mientras te acostumbras, puedes disminuir estas porciones, la frecuencia y sustituir por cosas sanas que no alteren tanto el apetito. Puede ser beber un té, comer una pieza de fruta, una taza de cereal, etc.

Por supuesto, no hay que olvidar una dieta balanceada, la cual está enlazada indiscutiblemente con las habilidades para cocinar en casa. Sabemos que no siempre hay tiempo o ideas, por lo que un truco es buscar recetas para estudiantes que sean fáciles y rápidas de hacer. Hacer las compras dos veces al mes y cocinar para toda la semana son trucos para planificar las labores del hogar, y el cómo hacerlo puedes conseguirlo con las recetas: fíjate en las cantidades y compra para cada comida.

Los materiales y el espacio de estudio

Uno de los errores más comunes es dejar para la última noche la preparación: tener la mochila lista y asegurarse de que el espacio de estudio esté libre de distracciones. Adelantarse a ese momento es clave para evitar el caos y empezar con la mente enfocada en lo que realmente importa.

Siempre conviene tener en consideración saber cómo forrar libros para cuidarlos, sobre todo aquellos que son costosos. Hacerlo con tiempo es lo aconsejable, para que la tarea no se vuelva algo tedioso o un motivo para trasnochar el día antes de empezar las clases. Puede hacerse con infinidad de diseños, por supuesto, aunque si tu idea es la sobriedad y hacerlo lo más simple posible, un forro de plástico no adhesivo para proteger tus libros puede ser la mejor solución.

Por otra parte, tener un espacio específico para leer, estudiar y hacer deberes es indispensable. El escritorio debe ser ergonómico, amplio y con una silla que sea ajustable en altura para que te sientes con comodidad y sin dolores musculoesqueléticos.

La iluminación con una lámpara exclusiva para la mesa te ayudará a concentrarte y ver mejor. Y, para terminar, que tengas la opción de dejar fuera las distracciones con facilidad. Es decir, que puedas poner el móvil en otra superficie, que no sea donde juegas videojuegos, sin figuritas, etc.

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Un ambiente lo más sobrio posible será mucho más productivo de lo que piensas.