El gobierno Sánchez: el más reaccionario con las mujeres
Una educación de baja calidad a quien más perjudica es a la mujer, pues esta parte de una desigualdad histórica y tradicional
Imagen utilizada por los centros municipales de Igualdad de Valencia.
Haciendo ponderado balance de los últimos 7 años de gobierno estatal, e intentando ser lo más objetivos posibles, es fácil advertir como el autodenominado como gobierno de progreso, ha resultado ser el más pernicioso para la mujer española desde que estrenamos la Constitución del 78. Pues en realidad ha acabado siendo el más reaccionario en todo lo referido a la mujer y a sus derechos.
Así primeramente llama la atención, de que pese a contar ad hoc con un ministerio teóricamente dedicado al reto demográfico, y otro con competencia específica sobre la infancia, en los últimos años en España, no se ha hecho nada positivo ni para aumentar ni para promocionar la natalidad; ni por ello para fomentar ni proteger a la infancia. Al contrario, todos los esfuerzos del ejecutivo de Sánchez se han centrado en la disminución de los nacimientos y por ello se ha atacado a la mujer radicalmente, ya incluso antes de su propio nacimiento. A lo que ha contribuido sin duda no solo esta política de esencial abandono, marginación o desprotección de las mujeres, si no también la ausencia más absoluta de una política estatal de vivienda. Especialmente que fuera social o de carácter socialista.
Del mismo modo, y con el gobierno de coalición progresista, los resultados del informe internacional PISA sobre calidad en la educación pública, no han hecho otra cosa que empeorar en los últimos siete años y en todos los grados o estadios educativos. Por lo que las niñas españolas que en número escaso han podido finalmente nacer, se han dado de bruces con una educación mucho más deteriorada que la de sus antecesoras. Ni que decir tiene que una educación de baja calidad a quien más perjudica es a la mujer, pues esta parte de una desigualdad histórica y tradicional, y en esas circunstancias, es por ello quien más sufre los estragos de esta educación pública gravemente deficitaria que padecemos, por la falta de promoción social que ello conlleva especialmente para ellas que están más necesitadas de tal promoción para alcanzar la verdadera igualdad.
Por si lo anterior fuera poco, con la ley popularmente conocida como del "solo sí es sí", del Gobierno Sánchez, han sido más de mil violadores, abusadores sexuales y de pederastas, los que han visto rebajadas sus penas; y más de cien de ellos, por consiguiente, los que han vuelto a salir a las calles. No hace falta advertir siquiera, que es por ello que son las mujeres bebés, las niñas, las adolescentes y las jóvenes y adultas, las principales perjudicadas, pues estos delincuentes sexuales, de imposible curación según la evidencia científica, tienen como víctima preferente al sexo femenino.
Después de estos persistentes y gravísimos ataques contra la mujer, contra sus derechos más vitales y elementales, contra su educación, promoción e igualdad, e incluso contra su libertad sexual e integridad física y psicológica, y en todos los estadios de su existencia, y como vemos sin precedentes en nuestra democracia, hay también que destacar que se ha impuesto por el gabinete de Sánchez un modelo de mujer, desde la óptica civil, que permite que rudos hombres barbados habitualmente se exhiban en las redes sociales y en los mass media en general alegando ser " mujeres". Lo que ha causado gran escándalo, especialmente entre el feminismo militante, que este sí lleva decenios efectivamente luchando por lograr la verdadera igualdad de derechos.
Por lo que la gravísima pérdida de derechos sufrida por las mujeres y en todas las etapas de su vida, ha sido quizás uno de los signos más distintivos del gobierno progresista de coalición, que como advertimos ha dejado absolutamente desprotegidas a las mujeres con sus inexistentes políticas contra el reto demográfico, por su abandono absoluto de la educación pública, por una ausente política social de vivienda y por el aumento descontrolado de los delitos contra la libertad sexual, singularmente de las mujeres. A las que se ha llegado a desvirtuar hasta el grado de que civilmente cualquiera puede hoy ya considerarse tal.
Todo lo que es inquietantemente coherente con la multitud de escándalos de prostitución, trata de mujeres y de acoso y/o abusos contra las mismas, en que directa o indirectamente se han visto implicados desde el Presidente del Gobierno, hasta diputados, destacados ministros y asesores de la coalición de gobierno.
Por lo que es difícil enumerar mayor disminución, retroceso, destrucción o desaparición de derechos.