caso alcácer
El asesino de las niñas de Alcàsser, Miguel Ricart, rompe su silencio y desvela un nuevo implicado
El único condenado por el crimen concede una entrevista donde hace un nuevo relato de los hechos y señala que el hermano de Antonio Anglés, Mauricio, participó junto a un cuarto hombre misterioso, El Nano
Miguel Ricart, único condenado por el asesinato de las niñas de Alcàsser, en una entrevista
Treinta años después, el fantasma del crimen de las niñas de Alcàsser vuelve a abrir nuevos interrogantes si es que alguna vez ha dejado de hacerlo. Miguel Ricart, el único condenado por el brutal asesinato de Miriam, Toñi y Desirée, ha destapado una nueva versión: no fue un crimen de dos, sino de cuatro. Y entre ellos, asegura, estaba Mauricio Anglés, hermano del fugitivo Antonio Anglés -que sigue en paradero desconocido-, y un cuarto y misterioso hombre apodado El Nano.
En una entrevista concedida al canal El Rincón del Disidente, Miguel Ricart asegura que fue forzado bajo amenazas de muerte de Antonio Anglés, que nunca quiso participar en el secuestro, violación y asesinato de las niñas de Alcàsser y que durante tres décadas ha guardado silencio por miedo a represalias contra su familia. Ahora, dice, “hablo para liberar mi conciencia y pedir perdón”.
Según relata Miguel Ricart en esta nueva versión del asesinato de las niñas de Alcàsser, la noche del 13 de noviembre de 1992 fue con los hermanos Anglés, Antonio y Mauricio, a lo que él pensaba que sería un simple negocio de drogas, junto a una cuarta persona que desconocía y a la que llamaban El Nano. Sin embargo, acabó formando parte del secuestro y asesinato de Miriam, Toñi y Desirée, que como señala se subieron voluntariamente al coche en la gasolinera de Picassent creyendo que iban a la discoteca Coolor.
A partir de aquí la versión que ofrece Miguel Ricart se desvía de la oficial: asegura que el crimen no ocurrió en la caseta de La Romana en Tous donde se descubrieron los cuerpos de las niñas de Alcàsser una fosa a unos metros, sino en un antiguo almacén de pólvora cerca de Catadau. Allí, Antonio Anglés y El Nano sometieron a las jóvenes, obligando tanto a él como a Mauricio a participar bajo amenaza de pistola. Ricart habla de su visita a comprar bocadillos al bar ‘El Parador’, un hecho corroborado por el testimonio de la dueña del establecimiento en la época, aunque en la versión oficial se excluyó a Mauricio Anglés de estar.
Valencia
El asesino de Alcàsser reaparece con un libro y amenaza con nuevas revelaciones
Enrique Martínez
Tras comprar los bocadillos y volver al almacén, Miguel Ricart indica que descubre a Antonio Anglés y El Nano abusando de las niñas de Alcàsser y obliga a él y a Mauricio Anglés a participar. Sobre el asesinato, señala que Antonio Anglés disparó a dos de las chicas y Mauricio Anglés a la tercera. Además, los cuerpos, envueltos en una alfombra -que fue objeto de análisis y especulaciones sobre su procedencia- no fueron enterrados en La Romana, sino en un terreno en Alborache pero tras la gran dimensión mediática de la desaparición de las niñas, los hermanos Anglés por miedo cambian los cuerpos el 6 de enero de 1993 a La Romana.
Miguel Ricart también niega la existencia de grabaciones del crimen, afirmando que no vio ninguna cámara en el lugar, una de las teorías no oficiales más extendidas, que habla hasta de un cinta. Ricart insiste en que su confesión inicial del asesinato de las niñas de Alcàsser fue obtenida bajo presión policial. “Conté lo que querían escuchar porque tenía miedo”, afirma. También sostiene que fue golpeado y amenazado por el propio Antonio Anglés cuando insinuó que iba a contar la verdad.
Miguel Ricart fue condenado en 1997 a 170 años de prisión y liberado en 2013 tras la derogación de la Doctrina Parot. Mientras tanto, Antonio Anglés, el principal acusado del asesinato de las niñas de Alcàsser, que se fugó y se perdió su pista, continúa desaparecido desde 1993 y sigue figurando en la lista de los fugitivos más buscados por Interpol constituyendo uno de los mayores enigmas del crimen español: dónde está y si sigue vivo.