Un paseo por Málaga
No cabe duda de que la oferta es tan atractiva como diversa. Y a la vista está que complace a usuarios de diferente naturaleza y modos de viajar.
Espetos en Málaga
Málaga no será París, pero bien merece una misa. Y un paseo. Bien lo saben sus habitantes y los miles de viajeros que la visitan con fines culturales o de ocio más convencional de sol y playa. No cabe duda de que la oferta es tan atractiva como diversa. Y a la vista está que complace a usuarios de diferente naturaleza y modos de viajar. Para mí que aun con los riesgos que cierta masificación conlleva, los niveles de aceptación de los malagueños y el celo de la autoridad y del comercio por mantener una calidad de servicio y un respeto por el natural, son indicadores de un delicado equilibrio.
He vuelto en esta ocasión, respondiendo a la amable invitación del reconocido arquitecto urbanista Pepe Seguí, que junto a Airzone y a pulmón, ha organizado las Jornadas de Arquitectura más Ingeniería. Construir innovando, que tuvieron lugar en la sede de la Universidad de Málaga del paseo del Parque e inauguró el Alcalde Francisco de la Torre con un discurso poliédrico y bien interiorizado (y sin leer) sobre estrategias y consideraciones de desarrollo urbano. Ya les adelanto que fue un éxito de participación en justa respuesta a la excelencia de las presentaciones.
A lo largo del día -es sabido que la exageración es elegancia aquí- cuatro equipos coliderados por arquitectos e ingenieros, desgranaron los secretos de su maestría en sendos casos concretos.
La “wooden architecture” de José María González, del Estudio Backpack, en el Hotel Oceanika en colaboración la arquitecta paisajista María Salas y el especialista en acústica Jesús Uriol, incorporando la industrialización y prefabricación de piezas estructurales y funcionales como los núcleos sanitarios, a su belleza formal añade un código riguroso de medidas constructivas y de diseño.
La nueva catedral de San Mamés, el estadio cuidadosamente diseñado por IDOM, que presentaron sus autores principales, el arquitecto César Azcárate y el ingeniero Armando Bilbao, digno heredero del épico en el que tantos goles pararon Peña e Iríbar. Una lección de sensatez y riesgo medido y una estructura tan hermosa que me hizo recordar la excelencia de Frei Otto. La razón construida o la belleza de lo útil que tan a menudo añoro.
La Ciudad de la Justicia de Córdoba, resueltamente una muy digna muestra de arquitectura institucional sobria y de ajustada monumentalidad, obra de MECANOO y AYESA, fue presentada por los arquitectos Nuno Frontarra, partner de la primera y Miguel Pontijas, director técnico de arquitectura de la segunda.
Para cerrar con una intervención enciclopédica y hasta cierto punto heroica, como es la del Salón de Reinos del Museo del Prado, antes del Palacio del Buen Retiro. Un trabajo hercúleo de la UTE FOSTER/RUBIO/SACYR, que el arquitecto Carlos Rubio -gracias por evocarme al gran Javier Carvajal- y los ingenieros Miquel A. Díaz de Yela y Rubén Alonso, representaron como un terceto de cámara de técnica, creatividad y oficio. Y de oficio con amor. He encontrado en su trabajo la precisión de Choisy y la audacia de le Duc. Y el ingenio de Paxton y de Eiffel, en la clave española que aprendí de Torroja y de Fernández Ordóñez. La hermosura del gran espacio bajo cubierta y el arrojo de los esbeltos pilares que soportan la losa delgada que cubre una loggia académica, la que muestran las infografías, no opaca la precisión de un trabajo tan deudor de la tradición y el oficio artesanal como de la tecnología más avanzada en la monitorización y el control de riesgos.
Ya ven. Un éxito. Una jornada francamente productiva en objetivos comunes y estrechamiento de lazos entre los asistentes. Felicidades a los organizadores.
Así que junto a mis anfitriones, los arquitectos María Victoria Acha y Francisco Taboada, lo celebramos visitando a la gran escultora Elena Laverón -estar a su lado es placer de dioses- y con los espetos y la berenjena rebozada del “Puente Romano”, oficialmente La Quiniela, en el Rincón de la Victoria. Que es celebrarlo a todo lo grande. Como se merece la ciudad y como merecen los malagueños.