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El estremecedor relato de tres policías en noche de la dana: "encontré cuatro cadáveres en la residencia"
Los agentes del cuerpo de Policía Local de Valencia que dieron su vida para salvar la delos demás en la riada rememoran los momentos que más les impactaron en la noche que aseguran que no van a superar nunca: "había un coche sumergido y una mano asomada por la ventanilla"
Luis Tejo, oficial de la USAP
Cuando se cumple un año de la tragedia de las riadas de Valencia que se cobraron 229 vidas el 29 de octubre de 2024, tres de los ocho agentes de Policía Local que participaron en rescates rememoran en ESdiario los momentos que más les impactaron: desde cómo sobrevivieron, salieron de sus casas y se armaron de valor para salvar vidas en la peor noche de sus vidas. Recuerdan la oscuridad, el ruido de la fuerza del agua y rescates como el angustioso episodio en una residencia de ancianos.
Miguel Montes: "los fuimos transportando a caballito"
Miguel Montes, de Picaña, perdió todo en la dana, su casa, su coche, sus objetos personales. Su domicilio quedó arrasado. "Saqué a mis gatos en una bolsa como pude, me tuve que pinchar yo mismo para evitar infecciones en los arañazos", ha recordado.
Pese a ello, el agente de Policía Local ha narrado como, sin pensarlo y armado de valor, fue a la residencia de ancianos en las inmediaciones de su domicilio. "Nada más llegar encontramos a cuatro cadáveres. Los fuimos apilando. Rescatamos a 14 abuelitos. A los que estaban mejor los subimos a la azotea y a los que estaban peor les intentamos sacar con la ayuda de los policías que también vinieron andando porque habían perdido su vehículo". "Los fuimos transportando a caballito", ha recordado. "Limpiamos un banco y les dejamos allí hasta que nos hicimos con una furgoneta por el camino hasta otra residencia".
"Nunca se va a superar"
Una vivencia de ese calibre tiene su impacto emocional. El agente Montes reconoce que "aunque estamos preparados para eso, es verdad que el dolor sigue saliendo ahora". "Pensaba que lo había superado, pero no. Nunca se va a superar", confiesa.
A las dos semanas volvieron a la residencia. "Ellos no se acordaban mucho de lo que había pasado, pero sí se acordaban de nosotros, de detalles como que les abanicábamos. Los ancianos agradecidos les respondieron con su cariño: "Sin vosotros no habríamos podido sobrevivir".
Luis Tejo: "Confías en que no pase, pero si algo falla..."
Luis Tejo, oficial de la USAP, es de otra localidad golpeada por la dana, de Ribarroja. Se encontraba en su casa, fuera de servicio, la tarde del 29 de octubre, pero se sumó a los equipos de rescates de la Policía Local de Valencia junto con los bomberos. Desplazándose incluso a nado rescató a vecinos de Horno de Alcedo. También posteriormente se desplazó a la pista de Silla donde "realizamos un gran rescate de muchas personas subidas a tejados". Personas arrastradas por el tsunami que usaron tejados de grandes almacenes como suelo y, una vez bajó el nivel del agua, ya no tenían como volver a tierra.
Ha recapitulado de la ingente cantidad de peticiones de auxilio de los vecinos que encontraban a su paso: "todo el mundo pedía que por favor sacaran a los suyos". Y llamadas a la centran de muchos municipios que llamaban al teléfono de la Policía Local de Valencia ante la caída del 112. Fueron miles de personas atrapadas o con el agua al cuello. Con tanta gente a la que atender actuaban "viendo lo que teníamos físicamente más cerca". El nivel del agua era tal que para rescatar a algunas personas "se tuvo que acceder con barcas". "Dos metros y medios en Horno de Alcedo", según calcula el agente tomando como referencia un muro que había quedado sumergido.
Un año después hace memoria de cómo "iba con el agua al cuello", pero no había tiempo ni para pensar en que estaban poniendo en peligro sus vidas: "Hay tanto que hacer que no da tiempo a tener miedo". Ahora si recapacita y narra una anécdota de riesgo en la que temió por su vida. "En el polígono había muchos coches eléctricos y cargadores. Yo iba con el agua por el pecho. Confías en que no pase nada, pero si falla algo... descarga eléctrica... Afortunadamente no pasó". Lo que más le ha impactado sucedió en los días posteriores cuando se empezó a conocer la dimensión real de la tragedia: "tengo el recuerdo de verlo todo marrón, todo marrón y pensar que esto no se va a acabar nunca".
Ricardo Álvarez: "La peor noche de mi vida"
Ricardo Álvarez, inspector de Policía Local sí se encontraba de servicio, el "la peor noche que he vivido en mis 37 años en el cuerpo", reconoce. Un año después, evoca las emociones de la terrorífica noche del 29-O destacando como iban a ciegas en la inmensidad de "la noche, la oscuridad y el ruido de la fuerza del agua".
Participó en muchos rescates en Castellar-Oliveral, pero dos le marcaron especialmente. Uno, el de una mujer sorda atrapada en su vivienda. "Nos llamaron los propios vecinos y nos dijeron que había una persona en el interior y que si no íbamos a por ella se quedaría allí", rememora el agente. El otro rescate fue el caso de un hombre que asomaba la mano por la ventanilla de un vehículo sumergido dentro del agua".
Un año después, el inspector de policía confiesa que se reavivan "los recuerdos de nuestro corazón y que nos acompañarán siempre", especialmente cuando se vuelve a activar la alerta roja por tormentas.