Trick or treat

Arrancan las negociaciones entre Vox y el PPCV para llegar a un acuerdo -trato- de investidura del nuevo presidente del Consell. Sus 13 votos en Cortes Valencianas deciden, y bajo amenaza -truco- de no llegar a un acuerdo si no se acepta su listado de condiciones.

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo conversa con el presidente de VOX, Santiago Abascal , a su salida de una sesión plenaria en la Cámara Baja.Jesus Hellin/STUDIO MEDIA 19

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La expresión 'truco o trato' -en inglés, 'Trick or treat'- la hemos importado de los Estados Unidos. Su significado proviene de la práctica de ofrecer un dulce (trato) para evitar una broma o travesura (truco) durante las festividades de la noche de Halloween. La expresión se consolidó en Norteamérica a principios del siglo XX; originalmente, las travesuras (trucos) solían ser más serias, por lo que el "trato" (dulces o dinero) se ofrecía como un soborno para evitar el daño. Hoy en día, la expresión ha perdido su connotación amenazante, y e ha convertido en un juego inofensivo asociado a la infancia, la fantasía y el intercambio de golosinas.

Pero el Halloween en Valencia se prolongo a esta semana. Han comenzado las negociaciones entre Vox y el PPCV para llegar a un acuerdo -Trato- de investidura del nuevo presidente del Consell después de la dimisión del anterior este lunes pasado. Sus 13 votos en Cortes Valencianas deciden, y bajo amenaza -Truco- de no llegar a un acuerdo si no se acepta su “listado de condiciones”; no hay nombre -Pérez Llorca- si no se aceptan. La lista se conoce; es la de siempre, pero ampliada: expulsión de inmigrantes irregulares, repatriación MENAS, rechazar todo que huela a ideología de género, a cambio climático, a la Academia Valenciana de la lengua, etc; pero todo negociado en Madrid. Y he ahí una cosa más, no por nueva sino por su peso en la lista -Truco-: el rechazo al Pacto Verde Europeo. En los primeros puntos pueden llegar a un acuerdo, aunque presionaran los voxistas al límite, pero en este último es más difícil; es donde Vox se ha falcado ¿Qué pretende? ¿Qué es lo que no quiere arriesgar para no llegar al Trato?

El Pacto Verde Europeo (PVE) ha emergido de la mano de la Comisión Europea como un marco ambicioso que busca transformar la economía de la Unión Europea hacia un modelo más sostenible y respetuoso con el medio ambiente. Sin embargo, su recepción ha sido diversa entre los eurogrupos, generando un debate intenso en el Parlamento Europeo sobre sus implicaciones y objetivos. Entre los defensores del PVE, se destaca el Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea, que se posiciona firmemente a favor de las políticas que abordan la crisis climática y abogan por una transición ecológica justa. También se encuentra el Grupo Socialista y Demócrata, que respalda el PVE, subrayando la importancia de la justicia social en esta transición hacia una economía verde. Por su parte, el grupo Renew Europe, de orientación liberal, considera que el PVE es crucial para fomentar la innovación y la sostenibilidad, elementos esenciales para el crecimiento económico y la competitividad futura. Y por último, el Partido Popular Europeo (PPE) que ha tenido posturas divididas; algunos de sus miembros han apoyado el pacto, viéndolo como una oportunidad para modernizar la economía europea.

En contraste, el Pacto Verde también enfrenta una fuerte oposición. El Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos se ha manifestado en contra, expresando preocupaciones sobre las posibles repercusiones económicas y sociales que el PVE podría acarrear sobre su base electoral. Otro grupo euroescéptico, Patriotas por Europa -'Patriots'- presidido por Santiago Abascal, se ha alineado con esta oposición, cuestionando la viabilidad del pacto y buscando hacer descarrilar sus propuestas. Y he ahí la cuestión: dentro del PPE, aunque algunos apoyan el PVE, otros diputados han rechazado aspectos específicos, abogando por una revisión de las normativas ambientales para facilitar una transición más gradual. En este contexto, Patriots ha adoptado una postura decididamente en contra del Pacto Verde buscando romper a su favor la unidad de voto del PPE y, de paso, erosionar la mayoría del Parlamento Europeo por ese flanco.

Lo más preocupante es la estrategia de VOX, que busca persuadir al Partido Popular para que asuma su posición en contra del PVE, intentando así enfrentarlo al PPE en un debate que debería centrarse en la sostenibilidad y la responsabilidad ambiental. Al presionar para que el PP adopte una postura contraria al Pacto Verde, VOX intenta arrastrar al PP en contra del PPE, su partido europeo. Este tipo de maniobras políticas, que priorizan el cálculo electoral sobre la acción responsable y ética, son una clara muestra de cómo VOX le importa muy poco la viabilidad de una política si, a cambio, le saca rédito electoral; en este caso romper el consenso en el Parlamento Europeo.

El Pacto Verde Europeo se convierte en un punto de fricción en el panorama político de la Unión Europea donde la irresponsabilidad política de Patriots podría tener consecuencias graves sobre la estabilidad de la actual Comisión Europea. Pero si lo más cercano convive con lo más lejano, como es el caso de la investidura: una negociación en Madrid por imposición de Vox de un asunto que pestañe a la Comunidad Valenciana y que obedece a unos asuntos que incumben a la estrategia del “Patriots” al que pertenece y preside Vox, no tiene calificativo. Es incomprensible, pero veremos en esta noche prolongada de Halloween lo que pasa: si hay hay Truco no hay Trato.