televisión pública

Sánchez se carga el Benidorm Fest: hundido en audiencia tras la espantada de RTVE de Eurovisión por Israel

Las semifinales de 2026 han sido las menos vistas de la historia del festival y por primera vez por debajo del millón de espectadores tras perder interés porque el ganador no será representante eurovisivo de España

Rosalinda Galán, participante del Benidorm Fest 2026

Creado:

Actualizado:

Lo que nació como la gran apuesta de RTVE para devolver a España la ilusión eurovisiva se ha convertido en 2026 en un festival descafeinado y sin premio. El Benidorm Fest ha firmado sus peores semifinales desde su creación, y el desplome coincide con una decisión política que ha dejado al certamen sin su razón de ser: España no acudirá este año a Festival de Eurovisión por la excusa de la participación de Israel dentro de la estrategia del Gobierno de Pedro Sánchez de agitar el conflicto de Palestina para tapar su corrupción y jalear a la izquierda radical. Sin billete a Eurovisión, el interés se evapora. Y la audiencia lo confirma con crudeza.

La primera semifinal de 2026 reunió a 850.000 espectadores y un 11,1% de cuota de pantalla. Es la cifra más baja de las cinco ediciones y, por primera vez, el formato cae por debajo del millón. La segunda semifinal apenas mejoró el dato: 857.000 espectadores y el mismo 11,1% de share, apenas 7.000 más que la anterior. Misma cuota, misma sensación de desgaste. Nunca el Benidorm Fest había mostrado una pérdida de fuelle tan evidente en sus galas previas a la final, siendo la primera en su historia que no llega al millón de audiencia y coincidiendo con la espantada de Eurovisión promovida por la RTVE de José Pablo López, el peón de Pedro Sánchez para controlar la televisión pública.

El contraste es demoledor. En 2022, año del estreno del Benidorm Fest, logró cifras de 1,5 millones en la primera semifinal y 1,7 millones en la segunda. Entre 2022 y 2025, todas las semifinales superaron el millón de espectadores. 2026 rompe la tendencia y marca mínimos históricos tanto en espectadores como en crecimiento neto. El formato pierde el atractivo que lo impulsó: elegir al representante español para Eurovisión. Sin ese premio final, el espectáculo se convierte en un concurso sin meta internacional. Un escaparate sin el premio gordo de mayor visualización por el empecinamiento de Pedro Sánchez en agitar contra Israel.

La caída no se entiende sin el contexto. RTVE decidió retirar a España de Eurovisión por la participación de Israel, en una decisión alineada con la postura del Gobierno de Pedro Sánchez respecto al conflicto en Gaza y Palestina. Más allá del debate ideológico, el impacto mediático es evidente: el ganador del Benidorm Fest 2026 no representará a España en el certamen europeo. Y eso, para el público que seguía el formato como antesala de Eurovisión, resta aliciente. El propio concepto del festival queda tocado. Nació como herramienta para revitalizar la candidatura española en Eurovisión. Sin Eurovisión, el relato pierde fuerza y la audiencia se diluye.

Cargando contenidos...