Pérez Llorca retrata a la Acadèmia Valenciana de la Llengua: "le sobra rigidez y política"
El president de la Generalitat, pese a mostrar su respeto a la AVL, ha advertido de que ese respeto también debe partir de quienes forman parte de ella.
El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca.
El president de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, ha criticado este miércoles la actuación de la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) al considerar que a la institución normativa “le falta flexibilidad y le sobra rigidez y algo de política”. El jefe del Consell, pese a seguir mostrando el máximo respeto a todas las instituciones, como la AVL, ha ha advertido de que ese respeto también debe partir de quienes forman parte de ellas.
Las declaraciones se han producido durante un encuentro organizado por el diario Las Provincias, donde el jefe del Consell ha sido preguntado por la polémica surgida en torno al topónimo “València” y la posibilidad de modificar la tilde en su denominación en valenciano, una propuesta que ha sido rechazada por la academia lingüística. Pérez Llorca ha cuestionado que decisiones sobre el nombre de una ciudad puedan adoptarse exclusivamente mediante informes lingüísticos.
En este sentido, ha recordado que el cambio en la denominación oficial de la capital valenciana se produjo durante el mandato del exalcalde de Compromís, Joan Ribó. “¿Cómo se puede cambiar el nombre de un municipio o de una ciudad en un despacho?”, se ha preguntado el president, aludiendo a la decisión adoptada en aquel momento.
Según ha defendido, la elección del nombre de una ciudad debería corresponder a los vecinos, y no depender únicamente de criterios técnicos o lingüísticos. Aun así, el dirigente autonómico ha restado dramatismo al debate sobre la tilde del topónimo: “Tenemos la gran ventaja de que València es tan grande y significa tanto que da igual dónde le pongas la tilde”.
Comparativa AVL vs RAE
El president ha puesto como ejemplo el funcionamiento de la Real Academia Española y del Instituto Cervantes para explicar su visión sobre el papel de las instituciones lingüísticas.
Según ha indicado, mientras la RAE se ha ido adaptando progresivamente a los cambios sociales del idioma incorporando nuevas palabras y usos, considera que la academia valenciana mantiene una posición más rígida.
“Hoy da la sensación de que la Acadèmia Valenciana de la Llengua nos dice cómo tenemos que hablar”, ha señalado, apuntando que esta percepción puede alejar a parte de la ciudadanía de la institución.
Pese a sus críticas, el president ha querido recalcar que mantiene “muchísimo respeto” por la AVL y que sus observaciones se realizan desde un “punto de vista crítico positivo”. En su opinión, la institución normativa lograría una mayor identificación con la sociedad valenciana si se adaptara más a los cambios lingüísticos y sociales.
En esa línea, ha asegurado compartir con Vicent Mompó la idea de que a la academia “le sobra algo de política”, un planteamiento que, según ha explicado, también ha trasladado personalmente a la presidenta de la entidad, Verònica Cantó.