Y la flotilla se convirtió en escuadrilla

"Pablo Iglesias llega a La Habana en avión de primera y, desde un hotel con luz y agua, decir que Miguel Díaz-Canel Bermúdez no lo está haciendo tan mal como cuentan los medios occidentales".

Pablo Iglesias en la Plaza de la Revolución de Cuba

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Se han puesto de moda las flotillas. Allá donde no hay luz, la llevamos con nuestros barquitos y de paso nos echamos unos porrillos por el camino. Eso sí, que nadie nos detenga ni nos bombardee, porque nuestra misión es la colaboración con los países comunistas y hay que repartir lo que es de todos. En esta ha llegado Pablo Iglesias en persona, eso sí, en avión de primera clase como buen rico-comunista que es. 

Un hotel de La Habana con luz y agua caliente y unas buenas viandas, para desde allí decir que Miguel Díaz-Canel Bermúdez no lo está haciendo tan mal como cuentan los medios occidentales, que no es tanto, que funcionarios comunistas le contaron que hay equipos fotovoltaicos y vehículos eléctricos y lo cuenta así sin vergüenza ninguna cuando la gente humilde está loca por ganarse la vida. 

El turismo de “menoreo” se produce porque los menores se ven obligados a hacerlo para llevar dinero a casa. Así lo contaba la fiscal Dolores Delgado al comisario Villarejo -creo que esto era en Colombia pero para el caso es lo mismo-. Vamos, que donde entra el comunismo es muerte asegurada.

Y mientras tanto en la España de Sánchez andamos con unos presupuestos del año 2022. Así nos corre el pelo: las infraestructuras y los precios están liquidando a mucha gente, compatriotas nuestros y sin ningún viso de llegar a buen puerto. Mientras tanto en la derecha se tiran los trastos a la cabeza para vergüenza y oprobio de gente buena, que parece ser que también existe, aunque los malos hacen más ruido y también son muchos los que por maldad y dinero venden hasta a su propia familia. Esta es la España que tenemos a día de hoy sin que nadie haga nada porque la situación cambie de una vez por todas.

Ahora lo siguiente es dormir con la izquierda catalana y si tienen que negociar con los etarras nuevamente lo harán. Hablo de Rufián e Irene Montero quienes viendo que se les acaba el chollo hacen lo que sea para que a ellos no les falte un puesto en la política y si tienen que juntarse con el diablo, no te quepa la menor duda que lo harán.

Y después de Semana Santa volveremos a vernos, Dios mediante, y si no lo impide el señor presidente de este nuestro país.