EL FARO DE MOTES
Solo falta Camps
Sánchez y su conocimiento demoscópico han decidido que es el momento de reconquistar la Comunitat Valenciana, y por eso esa operación combinada con Compromís
El expresidente de la Generalitat y del PPCV Francisco Camps.
Si yo tuviera que darle un consejo a Paco Camps, y habida cuenta de la dificultad de acomodo en su partido que ha podido constatar el President en carne propia tras esa cruzada personal que le ha llevado hasta el Vaticano, si yo tuviera, digo, que recomendar alguna opción esta sería que se sumara a la rellamada Batalla de Valencia, que van a disputar Catalá, Bernabé, Oltra y Barrera.
La calidad del quinteto que optaría a la alcaldía del Cap i Casal pondría de manifiesto -ya lo hace con los 4 contendientes-, para empezar, una gran anomalía política: Valencia no se da cuenta de su propia impotencia política porque hace 15 años que no aporta un presidente de la Generalitat pese a que tanto orgánica como poblacionalmente la lógica dictaría lo contrario.
Pero vayamos al principio. La operación combinada a lo Trump-Netanyahu que la izquierda ha implementado a las puertas de la Semana Santa me parece colosal. Hubo un tiempo en el tiempo de las procesiones eran utilizados para comunicar nombramientos o ceses incómodos, difundir noticias impopulares o filtrar rumores interesados.
Hoy, la muerte del papel ha difuminado ese black hole informativo pero no hay duda de que el momento ha sido elegido con esas premisas. Al mismo tiempo, Pedro Sánchez ha lanzado a un tipo moderado, con discurso propio y no ofensivo, con buena imagen y formas versallescas para reforzar la reconquista de Valencia. El caso de Arcadi España es paradigmático. El PSOE suele utilizar los minutos de la basura, en terminología NBA, ojo, para dar peso a los socialistas valencianos. Y en este caso, además, el experimento me recuerda al combate del grisú, la solución de usar un canario como prueba biológica para prever la presencia de metanol y otros gases tóxicos en las minas de finales del XX. Sin embargo, Sánchez y su conocimiento demoscópico han decidido que es el momento de reconquistar la Comunitat Valenciana, y por eso esa operación combinada con Compromís.
Habrá tiempo de dedicar un fondillo en exclusiva a Mónica Oltra, ella lo merece. No obstante me adelanto con este escenario. La coalición eco-nacionalista ha encontrado la némesis de Bernabé y Catalá en esta mujer, procesada por ocultar el delito de su marido, un episodio que necrosó su futuro político y que ahora, pelillos a la mar, se olvida. Que los ectoplasmas del Botànic, solo 3 años después de perder el poder, vean un resquicio, una oportunidad de volver a ocupar sus puestos solo tiene explicación por las sensaciones que genera la derecha valenciana. Sin un liderazgo embaucador, con el lastre de la Dana y el efecto Mazón que todavía saca a gente a la calle, aunque sean unos centenares, con el 'No a la Guerra' de nuevo en la pancarta, con trapisondas como las VPP de Alicante y, en definitiva, con una narrativa deficiente y mal difundida, un adanismo genético y la ineptitud de los compañeros mártires habituales, la conclusión a la que llega la izquierda es que hay partido.
Miren, y volviendo al principio, si una procesada por un delito asqueroso puede presentarse sin complejos a liderar la tercera ciudad española, todo es posible. En cuanto Camps decida, estará armado el quinteto de ases para la Batalla de Valencia. Es el único golpe de efecto que le queda a la derecha. Eso sí, tendrá que decidir si juega con siglas nuevas y propias o con algunas ya preexistentes.