La factura sindical que amenaza con 'secuestrar' la educación equivale a construir 35 colegios

Los sindicatos ya preparan el caldo de cultivo para la primera huelga indefinida desde hace más de una década difundiendo un formulario interno para medir la voluntad y capacidad de resistencia del profesorado

Foto de archivo de una manifestación educativa en ValenciaRober Solsona

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Los sindicatos educativos valencianos ya se movilizan de forma interna para preparar un caldo de cultivo ideológico que amenaza con 'secuestrar' la educación pública de forma inédita, dinamitando el calendario de exámenes finales con una huelga indefinida en todas las etapas educativas. 

La situación parece encontrarse en un punto de no retorno, dado que la ambiciosa factura sindical que le pasan a la Conselleria de Educación para no cargar con el cierre de las aulas resulta inasumible para las arcas públicas autonómicas. En concreto, la subida salarial de entre 300 y 500 euros mensuales que exigen los sindicatos se traduciría en un coste anual de 300 millones y 525 millones de euros, respectivamente. 

Esta cuantía equivaldría a construir 35 nuevos centros educativos, teniendo en cuenta que el coste promedio se sitúa en 15 millones de euros. Y, si se suma el valor del resto de privilegios exigidos -ratios, reducción de horas, pagas extra, sexenios- la cifra sería muy superior.

A través de la difusión de un formulario, los sindicatos ya están tanteando al profesorado preguntándoles por sus preferencias en cuanto a la fecha de inicio o su duración del paro. Todas las variables pasan por vaciar pupitres en lugar de llenar las calles, pese al consiguiente perjuicio que supone para los alumnos y las familias. Las opciones que cotejan van desde huelga indefinida a partir del 11 de mayo, desde el 25 de mayo o la opción más laxa: desde el 11 de mayo, pero con parones parciales por horas los lunes, un día de huelga a la semana por provincia y el viernes de huelga conjunta en toda la autonomía. También se comprueba la capacidad de aguante que tendrían los docentes, preguntando por los días que podrían permitirse no asistir a sus puestos de trabajo. Y, si se oponen a participar, invitan a compartir los motivos del rechazo. Difunden este cuestionario STEPV, UGT, CCOO, CADPV, CSO, COS, CGT, CNT, DELL. No, en cambio, ANPE ni CSIF.

Pese a los intentos de acercamiento, finalmente los sindicatos STEPV, CCOO y UGT han roto abruptamente las relaciones con la Conselleria, optando por no asistir más a las mesas sectoriales cerrando la puerta al diálogo y a la negociación por completo. Una postura jamás antes adoptada durante el mandato del anterior gobierno autonómico de izquierdas del Botànic. PSOE, Compromís y Podemos no atendieron sus reivindicaciones salariales, manteniendo las congelaciones de los complementos y, en cambio, no convocaron ninguna huelga general. En ese sentido, llama poderosamente la atención la respuesta de los sindicatos ante el mismo escenario, pero con actores de distinto color político. 

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Habría que remontarse catorce años atrás, a la época de recesión económica en 2012 para encontrar jornadas intermitentes de paros parciales en la educación pública valenciana. En ese caso fue motivada por los recortes, a diferencia del periodo actual en el que de hecho en los presupuestos expansivos de la Conselleria de Educación se refleja el mayor incrementado del gasto educativo de toda España.