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La CV mira a Andalucía: Pérez Llorca si acelera su congreso y Diana Morant si hunde más a los 'ministros candidatos'

Lo que pase en los comicios andaluces de este domingo tendrá repercusiones valencianas, y puede servir para afianzar liderazgos en PP o para poner un palo más en la rueda del PSPV

Juanfran Pérez Llorca, Juanma Moreno, María Jesús Montero y Diana Morant

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La Comunitat Valenciana mira de reojo a Andalucía y lo que pueda pasar este domingo en las urnas. Llevamos un año de varias citas electorales autonómicas, pero todos coinciden, a izquierda y derecha, que las que van a marcar un antes y un después son las andaluzas. Primero, por la importancia de la región, la más poblada de España, y segundo, por su significado: comunidad símbolo del PSOE durante 40 años donde arrasaban y ahora lo que se juega es curiosamente una mayoría absoluta del PP, y lo más importante en términos valencianos, el éxito o fracaso de la estrategia de Pedro Sánchez de los ‘ministros candidatos’.

Primero, en el lado popular, las elecciones en Andalucía pueden acelerar el deseado proceso de Juanfran Pérez Llorca de ser ungido y legitimado por un Congreso Regional al frente del PPCV. Muchas voces dan por hecho que tras las andaluzas, y concluido el ciclo electoral de 2026 -no habría más citas con las urnas hasta mayo de 2027 salvo sorpresa-, Génova convocará los congresos regionales.

El congreso del PPCV puede que no vaya en la primera tanda antes del verano, pero en el Palau esperan que en septiembre u octubre se produzca el deseado cónclave en el que Pérez Llorca sea un presidente elegido por los militantes -y con su propio equipo con las manos libres-. Un triunfo de Juanma Moreno por mayoría absoluta en Andalucía, además de aportar total tranquilidad a Feijóo -no depende de tiras y aflojas con Abascal-, refuerza el discurso popular frente a Vox y el PSOE, y permite abrir la veda de los congresos regionales con mayor calma.

En el otro lado, en el PSPV, también se mira hacia Andalucía, pero a diferencia de Pérez Llorca, se hace con cara de preocupación. Si se cumplen los pronósticos de las encuestas, María Jesús Montero puede caer hasta al peor resultado del PSOE en una tierra donde los socialistas tuvieron un pasado de éxitos durante cuatro décadas. Y eso tiene repercusión directa en los socialistas valencianos, porque Montero no es una candidata más, es la candidata sanchista por excelencia, la vicepresidenta de Pedro Sánchez, y la más icónica de los ministros mandados por el presidente del Gobierno a competir en sus comunidades, como Diana Morant en la Comunitat Valenciana.

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Si la apuesta por los ministros candidatos ya estaba en entredicho tras el fracaso de Pilar Alegría en Aragón y que ninguno de los designados logra remontar en las encuestas, el fiasco de María Jesús Montero puede abrir más el debate de si Diana Morant es la candidata más adecuada del PSPV si aspiran a algo en 2027. Daría aire a esas voces que consideran que ser ministro de Sánchez, como lo es Morant, es una losa si se aspira a competir electoralmente en la Comunitat Valenciana. Y también abriría el debate de si la ministra de Ciencia debe abandonar ya el Gobierno, pese a su deseo de permanecer hasta entrado 2027, para centrarse en su candidatura y quitarse el sambenito de ministra sanchista, y tener un discurso más libre. Montero y Alegría no dejaron el ministerio hasta empezar la campaña electoral, y así les ha ido. En definitiva, el domingo vota Andalucía, pero los andaluces no sólo eligen presidente, también deciden indirectamente si determinados movimientos políticos en la Comunitat Valenciana se aceleran.