propiedad intelectual

Alicante marca el paso a Europa ante el aumento de las falsificaciones y de la piratería

El Tribunal de Marca y Diseño impulsa una revolución procesal en defensa de las industrias creativas

Sede de la EUIPO en Alicante

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Europa afronta una auténtica emergencia industrial silenciosa. Las falsificaciones y la piratería comercial no solo erosionan derechos de propiedad industrial: amenazan directamente la innovación, el empleo y la competitividad de sectores creativos enteros, especialmente aquellos sustentados en el diseño, la moda, el calzado o los bienes de consumo de valor añadido.

Los datos oficiales de la European Union Intellectual Property Office (EUIPO) son contundentes. Según los últimos estudios conjuntos de EUIPO y la OCDE, el comercio mundial de productos falsificados alcanzó los 467.000 millones de dólares, mientras la Unión Europea continúa siendo uno de los principales destinos de mercancías ilícitas. 

Solo en 2024, las autoridades europeas interceptaron aproximadamente 112 millones de productos falsificados por valor estimado de 3.800 millones de euros, la cifra más elevada registrada hasta la fecha. 

Pero detrás de estas cifras existe una realidad especialmente grave para las industrias creativas europeas. El Observatorio de EUIPO estima pérdidas anuales cercanas a los 16.000 millones de euros y la destrucción de aproximadamente 200.000 puestos de trabajo en sectores como la confección, el calzado, la cosmética o el juguete. Moda y calzado soportan por sí solos cerca de 12.000 millones de euros de pérdidas anuales.

En este contexto, Alicante vuelve a situarse en el centro neurálgico de la protección jurídica europea de la innovación y del diseño.

Un Auto que puede redefinir la tutela cautelar europea

El reciente Auto n.º 202/2026, dictado por el Tribunal de Marca y Diseño de la Unión Europea de Alicante, constituye probablemente una de las resoluciones cautelares más sofisticadas e innovadoras dictadas en Europa en los últimos años en materia de diseños industriales.

La resolución permitió la incautación inmediata de 2.300 pares de calzado presuntamente infractores de un diseño registrado de Pikolinos mediante medidas cautelares adoptadas inaudita altera parte, es decir, sin audiencia previa del demandado.

Pero la trascendencia real del Auto no reside únicamente en el volumen de mercancía intervenida. Lo verdaderamente relevante es la arquitectura procesal construida por el Tribunal.

En menos de una semana desde la solicitud, el Tribunal acordó:

• el cese inmediato de fabricación, importación y comercialización

• la retirada integral del mercado europeo

• la incautación, inventario y precinto de mercancías

• la obligación de identificar almacenes y canales de distribución

• un sistema progresivo de multas coercitivas

• medidas reforzadas de aseguramiento de prueba

• e incluso un mecanismo ejecutivo extraordinariamente ágil mediante habilitación del procurador como comisionado judicial.

El auto incorpora además un elemento particularmente moderno desde el punto de vista económico y procesal: la convicción de que la tutela judicial efectiva exige actuar antes de que el infractor pueda ocultar, fragmentar o deslocalizar el stock ilícito.

Del modelo reactivo al modelo preventivo

Durante años, muchas industrias europeas del diseño habían denunciado una sensación de impotencia frente a las falsificaciones masivas y las redes de distribución ultrarrápida, especialmente en sectores estacionales como el calzado o la moda.

La vía penal, en numerosos casos, se revelaba lenta o insuficiente. Y la jurisdicción civil tradicional llegaba demasiado tarde: cuando se obtenía una resolución, el producto ya había inundado el mercado.

El Tribunal de Alicante parece haber comprendido algo esencial: en la economía contemporánea, la velocidad forma parte inseparable de la tutela judicial efectiva.

El auto introduce así una auténtica lógica de “intervención temprana”. La resolución deja de concebir las medidas cautelares como una garantía accesoria y las transforma en un verdadero instrumento de defensa estructural de las industrias creativas europeas.

Especialmente significativa resulta la intensidad ejecutiva de la resolución: obligación de identificar operadores y depósitos, control sobre canales digitales, retirada de catálogos, recuperación de mercancía distribuida y un sistema de multas progresivas diseñado explícitamente para convertir el incumplimiento en económicamente irracional.

Alicante como capital judicial europea del diseño

No es casualidad que esta evolución proceda precisamente de Alicante.

La ciudad alberga la sede de la EUIPO y se ha consolidado desde hace años como uno de los principales polos jurídicos europeos especializados en marcas, diseños y competencia desleal.

Sin embargo, este Auto parece proyectar algo más ambicioso: la imagen de un Tribunal dispuesto no solo a aplicar el Derecho europeo, sino a desarrollar una práctica judicial técnicamente avanzada, económicamente consciente y plenamente adaptada a la realidad contemporánea de las industrias del diseño.

La resolución transmite además un mensaje institucional inequívoco: Europa no puede aspirar a preservar industrias creativas potentes mientras tolera sistemas de falsificación industrializada capaces de destruir márgenes, empleo, inversión y diferenciación competitiva.

La defensa del diseño ya no es ornamental

Durante décadas, parte de la doctrina y ciertos operadores económicos tendieron a minimizar el diseño industrial como un elemento meramente decorativo o accesorio.

Hoy sucede exactamente lo contrario.

En sectores como el calzado, la moda, el mobiliario o los bienes de consumo, el diseño constituye frecuentemente el núcleo mismo del valor añadido del producto. Es identidad empresarial, diferenciación competitiva y activo estratégico.

Por ello, la protección rápida y eficaz del diseño ya no es únicamente una cuestión jurídica: es una auténtica política industrial europea.

Y precisamente ahí reside la posible importancia histórica del Auto de Alicante: en comprender que la tutela cautelar del diseño no protege solo derechos subjetivos privados, sino ecosistemas industriales completos.

Una posible referencia para Europa

La combinación de rapidez extraordinaria, adopción inaudita altera parte, facultades reforzadas de ejecución, aseguramiento intensivo de prueba y enfoque preventivo frente a la dispersión del stock puede convertir esta resolución en una referencia futura para otros tribunales europeos especializados en propiedad industrial.

En un momento en el que la Unión Europea debate cómo proteger su soberanía industrial y creativa frente a las economías de falsificación masiva y las plataformas globales de distribución, Alicante parece haber enviado un mensaje claro: la protección efectiva de la innovación exige una justicia rápida, técnica y capaz de actuar antes de que el daño sea irreversible.

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Y quizá ahí resida la verdadera dimensión de este Auto: no solo resuelve un litigio sobre calzado. Señala una dirección para Europa.