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"Barracas, racós y coca amb tonyina"
Bacores y 𝐜𝐨𝐜𝐚 𝐚𝐦𝐛 𝐭𝐨𝐧𝐲𝐢𝐧𝐚
Las Hogueras de San Juan son pólvora, música, monumentos y fiesta. Pero también son gastronomía.
Alicante cambia estos días. La ciudad se traslada a las calles, a las barracas y a los racós. Y alrededor de las mesas se repite una escena que pasa de generación en generación.
Porque las Hogueras también se viven comiendo.
La coca amb tonyina y las brevas forman parte del ADN de estas fiestas. Pocos productos identifican tanto a Alicante. Una combinación sencilla y con más historia de la que parece.
Pero hay más.
Salazones, marineras, ensaladilla, montaditos, embutidos, arroces, empanadillas, cerveza fría y sobremesas interminables. La cocina de Hogueras es una cocina popular. De compartir.
Las barracas y los racós son una prolongación de la casa. Lugares donde se reúnen amigos, familias y varias generaciones alrededor de una mesa.
Se habla de la mascletà. Se comenta cuál es la mejor hoguera. Se organiza la noche. Y se arregla el mundo entre plato y plato.
En Alicante, la gastronomía siempre ha sido una forma de relacionarse. Y durante las Hogueras, todavía más.
La ciudad presume de grandes restaurantes y de una de las mejores despensas del Mediterráneo. Pero durante estos días el protagonismo pertenece a las recetas de siempre.
A la coca amb tonyina.
A las brevas.
A los salazones.
A las cenas que empiezan a una hora y terminan a otra muy distinta.
Porque las Hogueras son arte.
Son tradición.
Son cultura.
Y también son gastronomía.
Y eso, en una ciudad como Alicante, es casi una obligación.