opinión
¿Quién será el siguiente?
Leroy
Como cada tarde, Amparo iba a cuidar a los gatos que desde hace unos años habían hecho del huerto su refugio. Tenía que revisar que estaban todos, que estuviesen bien, poner pienso, cambiar el agua, asear la zona… sin embargo, se le hizo un nudo en el estómago cuando percibió que el negro carbón se había comido las copas de los árboles y el humo ascendía desde el lugar donde se ubicaba la colonia.
Al llegar, un escenario dantesco se presentaba ante sus ojos. Todo estaba calcinado. Afortunadamente los bomberos habían extinguido ya el fuego, pero del refugio sólo quedaban escombros y cenizas.
Los primeros momentos fueron desesperantes, pues los gatos habían huido pavorosos, como habían podido, y temió lo peor.
Junto a sus compañeras de la asociación Salvando Patitas Felinas, de Quart de Poblet, pudieron rescatar a Leroy, paralizado por el dolor y el terror, con las orejas quemadas y sin bigotes.
Y entre los restos del fuego encontraron lo que parecía el cuerpo de un gato totalmente calcinado.
El resto de los animales, poco a poco, se han dejado ver por las proximidades, aunque ese inhóspito y desolado espacio que todavía huele a chamuscado ya no puede ser su hogar y van a tener que habilitarles un nuevo refugio. Horas extra de trabajo y otro gasto que sumar a lo que supone pagar atención veterinaria y alimentar a las decenas colonias de gatos que cuidan desde hace veinte años.
Además, ahora queda la duda sobre el origen del fuego y el miedo por su posible trasfondo.
¿Habrá sido intencionado o un accidente fortuito?
Porque quienes rescatan animales y cuidan de los que viven en la calle, saben que los psicópatas conviven entre nosotros.
Y los que se ensañan con los más indefensos, porque se sienten impunes, no son pocos.
Como sociedad, tenemos el deber ético de respetar y velar por quienes son más vulnerables. Y deberíamos ser empáticos con quienes, de forma altruista, se desviven porque tengan una vida digna.
Por este motivo, debemos estar atentos y cuando veamos cualquier acto de violencia hacia los animales, no pasar de largo y avisar a los cuerpos de seguridad. Es lo mínimo que podemos hacer por ellos.
Y por nosotros. Porque la violencia suele comenzar a ejercerse contra quienes menos pueden defenderse y muchas veces traspasa la barrera de la especie.
Porque, se empieza quemando a un gato, pero ¿quién será el siguiente?
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