opinión
Verano Abdul (O como Pedro por su casa)
Varios jóvenes saludan tras su entrada desde Marruecos en Ceuta.
La cosa es que se veía venir con tanta, tanta, pero tanta tradicional amistad con los países árabes (uno de los latiguillos favoritos, por cierto, del precedente del anterior jefe del Estado) y dado, además, que el monarca alauí es prácticamente hermanito de nuestro hogaño rey. Pues eso.
Que un buen día y, en consecuencia, se te presentan más de 50.000 primes para concelebrar no solo que el magnífico monarca del Sáhara lleva la tira de años en el machito, sino también, y lo que es más relevante, para festejar otro sabio cambio en nuestro muy robusto derecho fronterizo.
Y así se lía, y más que gorda, al superar los invitados a tantas y tan históricas conmemoraciones el 50 % de la población de Ceuta. Algo así como si en la capital del Turia se nos presentaran, de la noche a la mañana, más de 350.000 amigos, amigas y amigues. O en los Madriles, un suponer, más de 2 milloncejos de mayormente población feminista a conciencia. O machodeconstruida. Se entiende.
Eso sí, y muchos de elles, al patriótico aullido de: «¡Viva Ejjjpanya y viva Pedro Sánchez…!».
R. I. P.