OPINIÓN
Eclipsados
Cartel de las fiestas de Figueruela
Ya han escrito muchos antes y mejor, pero no me resisto a dejar mi modesta opinión en esta tribuna en la que a menudo sermoneo por gentileza del director de ESdiario.
Empezaré confesando que en mi querida Kerala apenas se ha hablado del asunto. En estas fechas en las que habitualmente el sol se muestra intermitente, peleando con las lluvias del monzón —que este año está resultando afortunadamente leve— y la luna convive impertérrita con las más intensas, han estado más atentos a la celebración del Hariyali Amavasya, el día sagrado para los hindúes de la luna nueva dedicado a Lord Shiva o a las muy populares de Onam, que será el próximo 26 de acuerdo con el cambiante calendario autóctono, celebradas por igual también por cristianos y musulmanes.
Pero lo cierto es que el internacionalmente esperado evento astral ha tenido en nuestra España especial relevancia y, como ocurriera con la victoria en el mundial de fútbol, no parece haber distinguido otra vez —con raras y sectarias excepciones— entre ideologías o partidismos.
He visto a la alcaldesa María José Catalá y al edil Juan Carlos Caballero, compartirlo con un gentío en la playa de la Malvarrosa. Al astronauta Pedro Duque —que fue raro ministro de Ciencia y Universidades durante tres años— junto a Salvador Illa, en Barcelona. Y a su sucesora Diana Morant ejerciendo de anfitriona en un selecto y restringido encuentro en el Observatorio de Yebes, pequeño municipio de Guadalajara gobernado por PP y Vox que se mantuvo expectante —y protestón— ante la eventual visita de Sánchez. Que finalmente no se produjo.
He leído cifras “astronómicas” de audiencia y repercusión económica inmediata y de futuro; la polémica de las gafas homologadas o no; sobre mecanismos de seguridad en movimientos y accesos a puntos clave de observación ; prohibiciones o limitaciones en otros. Y, aunque es un poco pronto, todo parece haber transcurrido con normalidad. Como ocurrirá asimismo en las fiestas de Figueruela de Arriba (Zamora), de dónde es mi amigo poeta y capitán retirado de la Guardia Civil Francisco Fernández Matellanes, que aprovecho para anunciar desde aquí.
Cartel de las fiestas de Figueruela
También he leído artículos de difusión científica que ponen el foco en la capacidad analítica y predictiva que el fenómeno permite en el estudio riguroso, permanente y silencioso que transcurre en sus investigaciones habituales. O más literarios e históricos como el de mi paisano Pedro García Cuartango que cuenta la paz pactada, según Herodoto, por lidios y medos al considerar un eclipse, ocurrido en plena contienda, voluntad de los dioses. Aviso para navegantes.
Y otros más críticos e irónicos, acusando fatiga de tal exceso informativo “eclipsando” (la licencia literaria estaba a huevo) hechos y noticias más complicadas y menos dignas de celebración.
Lo que me complace en todo caso es lo que episodio ha tenido y puede seguir teniendo de interés para el común, de los fenómenos científicos despojados de connotaciones ideológicas y, por ende, simplemente acientíficas.
Literalmente eclipsados, nos mantendremos a la espera de ocasionales situaciones de aparente consenso social que los políticos volverán a manejar a su antojo abusando de una pretendida inepcia popular que parece ser, sin embargo, cada vez más crítica. En el doble sentido del término.
Un extraño ferragosto seguirá probablemente alternando alarmas de calor extremo, incendios e inundaciones y un septiembre de vértigo acusando los excesos de utilización de las tarjetas de crédito y el inicio del cada vez más costoso curso escolar. Ya veremos cómo se da en la Comunitat que llegó a las vacaciones sin resolver la huelga de docentes pese a los esfuerzos de la Consellería.
Que ustedes lo pasen bien en cualquier caso.