No me ayudes que es peor

"Esa actitud, Señor Puente, me parece más propia de un descerebrado violento y zafio que de un ministro"

Imagen del ministro de transportes Óscar PuenteRober Solsona

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El viejo aforismo popular sobre la obviedad: “la bofetada al tonto, que ni falta mano ni sobra cara”, todavía podría tener alguna cabida político-dialéctica en personajes con la talla fachendosa y desgarbada de nuestro ministro Oscar Puente. Para algo lo puso Pedro Sánchez en el centro del ring como a esos viejos sparings que deambulan por los gimnasios boxísticos recibiendo guantazos (a cambio de unos miserables euros) de todo aquel que quiere alternar el fútil y maquinal saco de arena por alguien con pinta humana, que ayer fuera púgil y hoy sonado desecho.

Soso, desabrido y balbuciente da la impresión de un gigantón cuya altura no es precisamente la inteligencia cerebral, sino la insuperable tontuna en una antología de estulticias demostrándose cada vez que abre su balbuciente “pico de oro”, muy capaz de llamarle, pongamos por caso: “fascistas” a toda la oposición como si fueran directos tributarios de Benito Mussolini (claro que este “Oscar” de la controversia parlamentaria, no ha leído ni una línea del primer tercio del siglo XX), permitiéndose atacar desvergonzado y como siempre irreflexivo al mismísimo histórico compañero del Partido Socialista Felipe González, y ya no digamos al jefe de los populares, el gallego Feijóo por subirse al barco de un delincuente (en ese momento no demostrado como tal), o llamarle “pecadora” a la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, como si él propiamente fuera un prodigio de virtudes morales; tanto como para calificar al periódico El Mundo (periódico con el que tenido el privilegio de trabajar durante muchos años) de “panfleto”: vale Castelar, Plutarco del pueblo, como siempre: modelo verboreico sembrado de ocurrencias faltonas. ¿Nadie de su copioso gabinete de prensa ministerial le ha informado que Javier Negre fue expulsado de ese mismo rotativo madrileño precisamente por faltar a la debida y contrastada autenticidad de todo periodista?

No contento con todo lo anterior, se ve como este fantasmón no tenía bastante enemigo a quien zurrarle la badana del lelo desatado con propios y ajenos, que ahora apunta a lo más alto en la Corona borbónica que simboliza el Estado español: mismamente Felipe VI por haberse fotografiado “un attimo” con el según sus palabras, “agitador ultra” el periodista, para bien de unos y mal de otros, Javier Negre.

Si tuviéramos que reunir todas las fotos del rey de España para un memorial ilustrativo y acompañado por personas y personajes de toda fama e índole no creo que cupieran en la Biblioteca Nacional. Ítem más: de “una ignominia” (vergüenza, infamia, deshonor, descrédito, deshonra, degradación, demérito…) tilda este nuestro “tabernario” Fénix de los Ingenios a un breve encuentro protocolario y evento diplomático con apretón de manos y flash en pose brevísima tan habitual para un jefe de Estado democrático que cuide – ante cualquier medio de comunicación (del uno al otro confín ideológico) – su imagen a la vez que popularidad tan carísima de recuperar para la institución que representa y más después del balandrón paterno tan afecto a los líos de faldas. ¿No ha posado Su Majestad varias veces con el anarco-comunista Pablo Iglesias, Bárbara Rey, ministros vicepresidentes socialistas enchiquerados o a punto de estarlo”?

Pero entre todo este rosario de flores a Su Majestad me quedo con esta memorable a la vez que genial: “El jefe del Estado que yo tengo en mi cabeza no tocaría a Javier Negre ni con un palo”. ¿Cómo tener algo en una cabeza de la que careces cual guillotinado tras caerle la cuchilla? ¿Tienes por costumbre acercarte a alguien con un palo o garrote amenazante antes de intercambiar saludo alguno o extenderle la mano sin que se cohíba ante tu temible armamento? Esa actitud, Señor puente me parece más propia de un descerebrado violento y zafio que de un ministro (Excelencia) representante del Estado español.

Núñez Feijóo tal y como apuntan las encuestas (según la prospectiva domótica) lo tiene fácil en las próximas elecciones, aunque sea con el proscrito y vituperado Vox, pero entre las izquierdas y separatistas en mayor o menor grado, ya han advertido sobre los desmanes de Oscar Puente en la plataforma X entre paréntesis Twitter que, como indicaba otro aserto popular advirtiendo: “no me ayudes que es peor”, refiriéndose al amigo tan voluntarioso como inservible. Y seguro que Pedro Sánchez debe estar pensando en el equipo que cierre la legislatura, por supuesto muy arrepentido de haber sentado en su Consejo de Ministros al exalcalde de Valladolid: la “Incontinencia Suma” (Brian).