propagación
El virus silencioso que amenaza con provocar una catástrofe agrícola: las organizaciones valencianas exigen al Gobierno una respuesta nacional urgente
La epidemia de clorosis nervial amarilla, que no tiene cura y sigue su avance, obliga a arrancar árboles limoneros infectados, con graves consecuencias económicas y de producción para la agricultura.
Campo de limoneros.
Varias organizaciones vinculadas al sector citrícola de la Comunidad Valenciana y Murcia urgen al Ministerio de Agricultura a emprender una actuación nacional ante la expansión en España de la clorosis nervial amarilla de los cítricos, asociada al virus Potexvirus citriflavivenae. Esta epidemia vegetal sin cura que afecta a limoneros y limas puede suponer una de las mayores catástrofes para el campo, especialmente en las zonas productoras de cítricos.
Los firmantes reclaman al Gobierno central un protocolo homogéneo de vigilancia y diagnóstico, un refuerzo de los controles sobre el material vegetal y un régimen extraordinario de ayudas e indemnizaciones. Las entidades demandan la convocatoria urgente y extraordinaria del Comité Fitosanitario Nacional para evaluar la situación epidemiológica y establecer una estrategia común con las comunidades autónomas.
Entre los peticionarios constan ASAJA Alicante, el colegios oficiales y asociaciones de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Valencia y Murcia, la Cámara de Comercio de Orihuela, varias comunidades y federaciones de regantes, la Junta Central de Usuarios del Vinalopó-L’Alacantí, el Juzgado Privativo de Aguas de Callosa de Segura, Colpiberica Ingeniería Ornamental España y Hermisan.
Como ya avanzó semanas atrás ESdiario CV, la clorosis nervial amarilla, que afecta a limoneros y limas, se está extendiendo peligrosamente por la Comunitat y ya ha obligado a arrancar grandes cantidades de árboles en la provincia de Alicante, con especial incidencia en la Vega Baja.
La principal preocupación se centra en la capacidad de la enfermedad para extenderse de forma inadvertida. El virus ya ha sido detectado en la Comunitat Valenciana, Murcia, Andalucía y Cataluña. Uno de los mayores riesgos es la presencia de infecciones asintomáticas en naranjos y mandarinos, que no muestran signos visibles de la enfermedad favorecen su propagación. Ello dificulta la detección mediante controles exclusivamente visuales y aumenta el riesgo de que plantas aparentemente sanas contribuyan a la dispersión del virus.
El documento remitido al Ministerio de Agricultura reclama intensificar las prospecciones y el diagnóstico molecular, con especial atención a las plantaciones comerciales de limonero, explotaciones jóvenes, viveros y campos de plantas madre, parcelas próximas a focos confirmados y explotaciones abandonadas.
Uno de los puntos más sensibles es la necesidad de arrancar y destruir las plantas infectadas. La solicitud plantea que esta medida se aplique con criterios técnicos y homogéneos y que, si se evidencia el riesgo, pueda extenderse a árboles asintomáticos. También reclama la desinfección de herramientas y equipos y el control de vectores.
Grave impacto económico
El impacto económico de esta enfermedad puede tener graves consecuencias en las zonas productoras de limón. La erradicación supondría no solo la pérdida de los árboles, sino también costes de arranque y reposición y años de pérdida de renta hasta recuperar la producción. Por ello, las entidades reclaman al Ministerio un régimen extraordinario de ayudas e indemnizaciones que cubra suficientemente estos perjuicios y evite diferencias entre agricultores de unas comunidades autónomas y otras.
La petición incluye además que España impulse ante la Comisión Europea una evaluación fitosanitaria urgente del virus y promueva, si resulta justificado, la adopción de medidas regulatorias a escala europea.