La vida al revés: Ceuta pide auxilio, Sánchez en Andorra y Puente ya piensa en sucederle
La sensación que transmite el Gobierno es que parece tener mucho tiempo para hablar de las próximas elecciones y liderazgos, pero deja los problemas de hoy para mañana.
Parece que todo funciona exactamente al contrario de como debería.
“La vida al revés”, aquella canción de Fran Perea, podría ser perfectamente la banda sonora de la actualidad política española. Porque hay momentos en los que uno mira lo que está ocurriendo y tiene la sensación de que todo funciona exactamente al contrario de como debería.
Mientras Ceuta reclama atención y los ciudadanos piden respuestas ante una situación que afecta directamente a nuestras fronteras y a la seguridad, el Gobierno parece estar en otra pantalla. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado hacen su trabajo, muchas veces con los medios y las instrucciones que tienen, mientras desde Madrid la respuesta parece llegar con demasiada calma.
Y en mitad de todo esto aparece Óscar Puente. El ministro parece haber decidido que, además de ocuparse del presente, también toca empezar a hablar del futuro. Se postula, voluntariamente, como posible sucesor de Pedro Sánchez y, de paso, parece dar por hecho que Sánchez volverá a ganar las próximas elecciones y tendrá otros cuatro años por delante. Como si las urnas fueran un trámite y la política española ya tuviera escrito el guion.
La vida al revés.
Porque mientras unos hacen quinielas sobre quién ocupará La Moncloa mañana, otros necesitan que el Gobierno se ocupe de lo que está ocurriendo hoy.
Y Pedro Sánchez tampoco parece tener demasiada prisa. En pleno escenario nacional, con Ceuta reclamando atención y con un verano políticamente intenso, el presidente se marcha a Andorra. Legalmente puede hacerlo, por supuesto. Pero gobernar no consiste únicamente en poder estar de vacaciones. También consiste en saber cuándo toca estar presente.
Ese es el problema. La sensación que transmite el Gobierno es la de un Ejecutivo que parece tener mucho tiempo para hablar de las próximas elecciones, de los próximos liderazgos y de la próxima legislatura, pero que siempre encuentra una buena razón para dejar los problemas de hoy para mañana.
Para septiembre.
Septiembre se ha convertido en el gran cajón de sastre de la política española. Lo que no se resuelve ahora, ya se verá después. Lo que incomoda, se aparca. Lo que exige decisiones, se deja madurar.
Pero los problemas no se van de vacaciones.
Ceuta sigue ahí. Los agentes siguen ahí. Los ciudadanos siguen ahí.
Y mientras tanto, unos piensan en el día después, otros descansan y el país espera.
La vida al revés.
Quizá Fran Perea, nunca imaginó que aquella canción acabaría teniendo una lectura política tantos años después.