A Ceuta con amor
"Una nación que se niega a morir"
Policías ante claveles lanzados por numerosas personas durante una manifestación frente a la Delegación del Gobierno de Ceuta
A ti que ahora vuelves a conocer la angustia, la amargura y el desengaño. A ti, que como los vecinos del BARRANCO DEL POYO o de la SALETA, aquí en la siempre ultrajada Valencia, un mal día te vuelves a levantar, querido caballa, y ves de nuevo, y de golpe y porrazo, que eso de vivir en el primer mundo era sólo un espejismo. Que cuando rascas un poco, lo único que indiscutiblemente hay en tu vida de ese rutilante primer mundo, son los cientos de tributos que te esquilman hasta la médula.
Tú esto ya lo sabías de sobra, de cuando el COVID, como todos, pues la supuesta mejor sanidad del globo, carecía hasta de mascarillas, y de los más elementales equipos de protección para sanitarios; y, por supuesto, de tratamientos e instrumental adecuados, y hasta de camas para tanta gente. Y como ahora, seguimos sin saber siquiera cuántos han muerto. O cuántos nos han invadido. Ni por supuesto, cuántos invasores siguen por tus calles.
También conoces, que sí fuiste de los miles de autónomos y pymes, que en España, reclamaron por las cuantiosas pérdidas sufridas por el abrupto cese de la actividad económica, debido al confinamiento del Estado de Alarma, tu tan justa y legal petición, según lo ordenaba, imperativa y claramente una ley orgánica, ha sido otro derecho que vilmente te ha hurtado este Estado leguleyo y tramposo. Y fallido.
Y ahora vuelves a revivir la puñalada trapera de aquella primera invasión de 2022. Aumentada y corregida. Y te dicen que no te alteres; vamos, que tú sigas pagando tus trimestrales, tu renta, tu Ibi, tu autónomo, tus retenciones en la nómina mensual, tu impuesto sobre combustibles, basuras, etc... hasta que aportes al Estado, una media del 50% de todo lo que ganas, pero que nada, que permanezcas tranquilo, viendo como las decenas de miles de policías, guardias civiles y militares, que con esos incontables impuestos pagamos en España, y que no están siquiera para devolver a estos invasores, supuestamente desarmados, a Marruecos. Eso sí: hay cientos de militares españoles por todo el mundo, atendiendo, al parecer, otros asuntos más urgentes.
Porque tu Estado no quiere tampoco siquiera proclamar, por ejemplo, el Estado de Sitio, y acabar con esta pesadilla cuanto antes. Por eso han puesto al frente del mando único, al mismo eficaz político, que eternizaba a los invasores en Canarias. Un consumado veterano en la materia: tanto, que ya ha dicho él mismo, que hasta 2027 no se resolverá esto. Hagan ustedes pues sus propios cálculos, conociendo al canario flauta, que según han publicado los medios con reiteración, atendía, eso sí, de manera muy solícita y urgente, los trapicheos de KOLDO y su banda.
De ahí que en las calles de CEUTA, se vuelva a ver la misma determinación, la misma gallardía y el mismo coraje, que ya vimos en la última riada valenciana. Una nación que se niega a morir. Un pueblo, que como siempre históricamente, se levanta y se levantará para hacer el trabajo que no hace su Estado.