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el observatorio del 29-N

El CIS, donde la aritmética es roja

Tezanos insiste en que no es adivino. Tiene razón: un adivino, al menos, suele acertar por casualidad alguna vez

El presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas, José Félix Tezanos conversa con el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños / Europa Press 24 MARZO 2026;JUSTICIA;CIS;SOCIOLOGÍA;DEMOSCOPIA; 24/3/2026Europa Press

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Hay encuestas que miden la opinión pública y encuestas que la desean. El último barómetro del CIS publicado a 45 días del 29-N, con Félix Tezanos al timón, pertenece claramente a la segunda categoría: otorga al PSOE un 34% de estimación de voto frente al 22,2% del PP, una renta de 11,8 puntos que ningún otro estudio serio se atreve a pronosticar.

El problema no empieza en la “cocina” electoral: empieza en la materia prima. Según el propio barómetro, el 38,2% de los encuestados afirma haber votado al PSOE en 2023, cuando el PSOE obtuvo el 31,68% de los votos válidos; el PP, que ganó con el 33,06%, solo recibe un 19,5% de recuerdo de voto.

Es decir: en el universo Tezanos, el PSOE habría logrado 183 escaños y el PP 82 en las generales de 2023. No hace falta ser un cafetero de la demoscopia para entender que, si la muestra ya parte de una España imaginaria, la estimación final no puede ser otra cosa que una fotografía retocada.

Lo grave es que esto no lo financia un gabinete de campaña de Ferraz, la sede madrileña del PSOE, sino el contribuyente. El CIS maneja un presupuesto público de varios millones —12,66 millones iniciales en 2023, más una transferencia adicional de 4,85 millones en 2025— y ahora prepara una macroencuesta de 45.000 entrevistas para las elecciones del 29 de noviembre.

Con ese despliegue, cabría esperar precisión. Lo que se ofrece, en cambio, es una institución que se aleja del promedio de las encuestas, con un sesgo de origen conocido y reconocido por los profesionales de los estudios demoscópicos: en las muestras del CIS aparecen de media unos siete puntos más de voto a la izquierda que a la derecha.

Tezanos dice que el CIS “da siempre en el clavo” y que si sitúa primero al PSOE es “porque es al que más votan”. Una explicación cómoda, si se ignora que las urnas han tenido la mala educación de contradecirlo con frecuencia.

Los estudios demoscópicos de Tezanos han perfeccionado algo más difícil: equivocarse siempre en la misma dirección y presentarlo como rigor científico

El análisis de El País, medio que escapa de toda sospecha al entorno de Tezanos, ya documentó que, desde su llegada al CIS en 2018, el organismo sobrevaloró de forma sistemática a la izquierda: de media, unos cinco puntos por encima del resultado real en las elecciones analizadas, con errores superiores a diez puntos en varios territorios. En el 28-M de 2023, el CIS vaticinó gobiernos socialistas en Aragón, Baleares, Comunidad Valenciana y Extremadura; el PP se hizo con los cuatro.

La demoscopia puede fallar; es humana. Pero cuando el error no se reparte en ambas direcciones, cuando el mismo partido sale inflado una y otra vez, cuando la muestra ya presenta un recuerdo de voto imposible y cuando todo ello se paga con dinero de todos los españoles, ya no hablamos de margen de error: hablamos de una institución convertida en servicio de agitación y propaganda del candidato Pedro Sánchez.

Tezanos insiste en que no es adivino. Tiene razón: un adivino, al menos, suele acertar por casualidad alguna vez. El CIS de Tezanos, en cambio, ha perfeccionado algo más difícil: equivocarse siempre en la misma dirección y presentarlo como rigor científico.

Mientras tanto, los ciudadanos financiamos un espejo que devuelve al candidato Sánchez la imagen que quiere ver. El problema es que, tarde o temprano, las urnas le devuelven la imagen real. A pesar de los favores arirmeticos de Tezanos