Sánchez declara la zona catastrófica tras la dana Adam y reclama un gran pacto nacional para "mitigar los efectos de la emergencia climática"
El presidente del Gobierno visita Oliva, una de las localidades valencianas golpeadas por las inundaciones, y apuesta por reforzar la prevención, la protección civil y la reconstrucción frente a los efectos del cambio climático.
Pedro Sánchez junto al presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca tras su visita a Oliva
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su visita institucional a la localidad valenciana de Oliva, ha anunciado la declaración de zona catastrófica tras el paso de la dana Adam por la Comunitat Valenciana, que ha dejado innumerables daños materiales y personales en las comarcas de la Safor y la Marina y se ha cobrado la vida de al menos tres personas. Sánchez ha aprovechado la ocasión para reclamar, además, un "gran acuerdo de país" que permita mejorar la respuesta ante futuras emergencias climáticas, debido a los cambios que está experimentando el país, especialmente en la zona del Mediterráneo. Todo ello ha tenido lugar en una sede de la Policía Local de Oliva completamente blindada para evitar cualquier incidente y en una comparecencia ante los medios de comunicación sin preguntas.
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Sánchez ha defendido la necesidad de reforzar la protección de la ciudadanía frente a fenómenos meteorológicos extremos y otras catástrofes naturales. En su intervención, ha incidido en que las administraciones y los servicios de emergencia deben estar preparados para responder tanto a los riesgos para la vida humana como a la pérdida de viviendas y bienes materiales.
El presidente ha puesto el foco en la cooperación entre los distintos actores implicados en la gestión de las emergencias. A su juicio, la experiencia compartida por los profesionales de la protección civil y la coordinación entre los organismos que intervienen en estas situaciones deben servir como base para mejorar la capacidad de respuesta del país: "Ellos sí demuestran que existe cooperación, que hay una conciencia común, que hay una experiencia que se comparte, que hay un conocimiento que permite proteger la vida de nuestros conciudadanos".
Más allá de la respuesta inmediata a las inundaciones, el presidente del Gobierno ha planteado la necesidad de actuar antes de que se produzcan las catástrofes. En este sentido, ha defendido que la prevención debe ocupar un lugar central en las políticas públicas, junto con las medidas destinadas a reducir los daños y facilitar la recuperación de las zonas afectadas ante una "realidad climática que ya está aquí".
Sánchez ha relacionado esta necesidad con el agravamiento de los fenómenos climáticos extremos. Durante su intervención, ha aludido tanto a las lluvias torrenciales como a los incendios forestales registrados durante el verano, dos ejemplos de emergencias que, según ha señalado, obligan a mejorar la preparación de las instituciones: "Las danas en el Mediterráneo siempre han sido frecuentes en esta época del año, pero no con esta peligrosidad e intensidad para los vecinos y vecinas de las zonas afectadas, y esto tiene que ver con una realidad climática que está sobrepasando, por desgracia, lo que nos advertía la ciencia desde hace muchos años".
El jefe del Ejecutivo ha insistido en que la respuesta no puede limitarse a la actuación posterior a una catástrofe. También ha abogado por impulsar medidas que permitan reducir sus consecuencias y construir infraestructuras y estructuras más resistentes ante futuros episodios. Para avanzar en esa dirección, Sánchez ha reclamado la implicación de las comunidades autónomas, los ayuntamientos, el sector agrario y la comunidad científica, entre otros actores. El objetivo, ha defendido, es articular una estrategia compartida que permita afrontar con mayores garantías las próximas emergencias.