Inundaciones en Oliva: Las 7 presas proyectadas para evitar riadas que jamás se ejecutaron

Una de ellas, la balsa de Mostalla-Forna, estaba pensada justo en la zona cero de la dana Adam para cortar el grifo a la Marjal de Pego-Oliva, donde se ha hallado la última víctima mortal

Varias personas quitan el barro de las calles mientras se acumula el mobiliario que han tenido que sacar debido a las inundaciones por las fuertes lluvias en Els Poblets
Europa Press

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Tres personas han perdido la vida en las últimas inundaciones de Valencia y Alicante. Una tragedia que proyectos pasados  ya trataban de evitar, pero que acabaron enterrados por el ecologismo y por la falta de consenso. Hace más de quince años había proyectadas y presupuestadas una batería de obras del Plan Marina Alta pensadas para contener precisamente el agua que ahora ha inundado Pego y Oliva y del río Girona que se ha desbordado y ha vuelto a anegar Els Poblets, El Verger y Beniarbeig.

A las 06:21 horas de este lunes 19 de octubre, el Ayuntamiento de Els Poblets lanzaba la voz de alarma tras confirmar el desbordamiento del río Girona en su tramo final. En cuestión de minutos, la avenida torrencial se abrió paso con furia anegando calles, garajes y plantas bajas en Els Poblets, El Verger y Beniarbeig. La red comarcal quedó bloqueada con cortes en diez carreteras del norte de Alicante, entre ellas la CV-700 y la CV-728 en Pego y tramos anegados en la N-332 a la altura de Oliva. 

Además, la Marjal de Pego-Oliva se desbordó por completo, inundando los accesos, las urbanizaciones y las casas bajas. A las trombas caídas sobre el propio humedal se sumó la llegada torrencial de los ríos Bullent, Racons y la Rambla de la Gallinera, que desemboca entre Oliva y Pego. La dana Adam se ha saldado con tres vidas humanas, más de 500 rescates de personas atrapadas y daños materiales que han llevado al Gobierno a plantear la declaración de zona catastrófica.

Precisamente ese escenario ya estaba previsto. El Plan Director de Defensa contra las Avenidas en la Comarca de la Marina Alta de 2010, diseñado por la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) tras la dana de 2007 que ya se cobró una vida. Su presupuesto era de 60 millones de euros. 

Una de ellas era clave para lo ocurrido este lunes: la presa o balsa de retención de Mostalla / Forna. Ubicada aguas arriba de Pego, en la cuenca que recoge las sierras de Forna y Pego, es justo la "zona cero del episodio", según la AEMET. En la estación de Forna (L'Atzúbia) se han alcanzado 720 l/m² acumulados, uno de los mayores registros históricos de precipitación acumulada en la Comunidad Valenciana. 

Esta presa podría habría tenido un impacto indirecto en Oliva y Pego. Al cortar el grifo del agua que baja por el Barranc de Mostalla y desemboca directamente en la Marjal -donde se ha encontrado el último cuerpo sin vida de un hombre- pretendía evitar que el exceso de caudal saturara el humedal y terminara inundando tanto el llano agrícola de Pego como el de Oliva. También habría reducido el caudal en algunos de los barrancos citados anteriormente, como el propio Mostalla, si bien habrían quedado fuera de su control otros como la Rambla de la Gallinera.

La segunda obra que afecta directamente a lo ocurrido este lunes es la del propio río Girona, desbordado en Beniarbeig, El Verger y Els Poblets como ya ocurrió en 2007. De aquella riada nació la Plataforma Ciutadana Riu Girona. En 2017, esa plataforma acudió al Senado a denunciar que "todo estaba igual que en 2007" y que ninguna obra prevista se había ejecutado. Ahora han vuelto a revivir aquella advertencia.

La nueva Presa de Isbert (Vall de Laguar) pretendía interceptar el río Girona en su tramo alto, en pleno Barranc de l'Infern. Era la más grande de todas las previstas, justo en las inmediaciones de la presa histórica de Isbert, considerada una obra "fallida" desde su construcción entre 1928 y 1944 porque el terreno calizo filtraba el agua. 

El resto del plan lo completaban otras cinco infraestructuras que nunca vieron la luz: La presa de retención de Sorells / Orba, ubicada en el tramo medio de la cuenca para frenar las aportaciones de los barrancos laterales que alimentan al Girona entre Orba y Tormos; la presa de laminación de Castell de Castells (Cabecera del Gorgos), concebida para retener los picos torrenciales que bajan de las sierras de Serrella y Alfaro; la balsa de retención de Alcalalí / Xaló, proyectada en el tramo medio del valle para cortar el ritmo de la avenida antes del estrechamiento de Gata de Gorgos; la presa de laminación del Ramblar / Xàbia, planteada en la parte baja de la cuenca para retener el caudal antes de su desembocadura y evitar inundaciones en la zona del Saladar; y la balsa de laminación del Barranc de l'Alberca (Ondara), diseñada para proteger el casco urbano de Ondara y evitar que el agua se desviara hacia el tramo final del Girona y Denia.

¿Por qué no se hicieron?

El Plan Director, presentado en 2010, murió por una combinación de factores. Colectivos ecologistas como Acció Ecologista-Agró presentaron multitud de alegaciones oficiales contra el Plan. El obstáculo decisivo vino de los propios informes técnicos del Ministerio y de la CHJ, con evaluaciones de Impacto Ambiental negativas y criterios técnicos desfavorables que apuntaban a que solo servirían para retener el agua durante un tiempo y no para evitar una riada como tal. A ello se sumó que la Comisión Europea endureció la vigilancia contra las obras de ingeniería dura como las presas por alterar la continuidad de los ríos y destruir hábitats de la Red Natura 2000, como el Barranc de l'Infern.

Y además existió un fuerte conflicto territorial del "arriba contra abajo". Los municipios del interior como Vall de Laguar, Vall d'Ebo, Alcalalí, Orba rechazaron ver alterados sus cauces para construir infraestructuras cuyo único beneficio era proteger a los municipios costeros como El Verger, Els Poblets o Denia.

Hoy el paradigma ha cambiado. El Plan de Gestión del Riesgo de Inundación (2022-2027) deja a un lado la "obra dura" y se centra en las llamadas "obras blandas", limitadas al mantenimiento y adecuación: limpieza de cañas o extracción de grava acumulada. Entre estas, la adecuación del Barranc de la Alberca con encauzamientos menores, diques perimetrales en el Barranc de Mostalla, escolleras en El Verger y Beniarbeig y refuerzo de los puentes de El Verger y Els Poblets. 

Obra clave el Oliva que la CHJ no ha ejecutado

En el caso de la Rambla de la Gallinera, que desemboca en la zona de Oliva y la Marjal de Pego, la CHJ contemplaba ya desde 2015 "obras consisten en la realización de un conjunto de actuaciones: presa, trasvase y encauzamientos que palien los efectos de las avenidas con periodicidad anual y permitan desaguar sin desbordar avenidas ordinarias, correspondientes a una avenida de diez años de periodo de retorno en la Rambla Gallinera". "Con el desarrollo de este tipo de medidas, se contribuye de forma esencial al objetivo general de conseguir una reducción del riesgo a través de la disminución de la peligrosidad para la salud humana, las actividades económicas, el patrimonio cultural y el medio ambiente en las zonas inundables. Con esta tipología de medidas se trata de incrementar la capacidad del sistema para disminuir los daños que se producirían en la zona inundable en cuestión", apuntaba la entidad estatal.

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Sin embargo, en 2026 todavía la CHJ no ha ejecutado esta obra. El coste estimado es de 14 millones de euros y corría a cargo de la Administración General del Estado a través de ACUAMED.