Así fue la visita a Oliva de Pedro Sánchez: en helicóptero, sin pisar el barro ni hablar con vecinos y encerrado en un 'fortín'
El presidente del Gobierno realizó una visita 'expres' a las zonas afectadas por la dana Adam en la Comunitat Valenciana, tan 'expres' que apenas pisó suelo valenciano.
Pedro Sánchez 'visita' las zonas afectadas por la dana Adam en helicóptero
La visita exprés de Pedro Sánchez ayer a Oliva no ha dejado indiferente a nadie. Más allá de los insultos y de la petición de un "gran pacto nacional" contra las "emergencias climáticas", el presidente del Gobierno, que en la convocatoria anunciaba que iba a visitar las zonas afectadas por la dana Adam, apenas pisó suelo valenciano y lo hizo para encerrarse en un fortín blindado hasta las cejas por Moncloa y la Delegación del Gobierno, donde se reunió con alcaldes y responsables de los dispositivos de emergencia y coordinación.
A las 12.22 horas, el ruido de las aspas de un helicóptero interrumpió la relativa paz que hasta ese momento imperaba en las inmediaciones del cuartel de la Policía Local de Oliva. Sánchez había llegado a su cita tras una visita aérea a las zonas afectadas por una dana que se cebó especialmente con las comarcas de la Marina y la Safor. Así es, como lo leen: la visita anunciada fue aérea. El jefe del Ejecutivo no se dignó a pisar el barro que aquella mañana, en plena calma tras el temporal, cubría las calles de las poblaciones afectadas por las inundaciones. Tampoco quiso escuchar a los vecinos y vecinas que lo habían perdido todo.
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Tras aparcar el helicóptero, cualquiera habría pensado que el presidente tendría a bien llegar andando hasta el fortín que le habían preparado para su reunión. Apenas 150 metros lo separaban de su destino. Sin embargo, tras su paseo aéreo por el litoral sur de Valencia y el norte de Alicante, Sánchez, que da lecciones de ecologismo y cambio climático, tampoco tuvo a bien pisar suelo valenciano y, acompañado por una caravana de ocho coches oficiales, llegó hasta la misma puerta de la Policía Local de Oliva, donde le esperaban el resto de autoridades, entre ellas, el president de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca; la ministra de Ciencia y secretaria general del PSPV-PSOE, Diana Morant; o la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé.
Fue en ese momento, una vez se bajó del coche oficial, cuando el presidente del Gobierno escuchó los reproches de los vecinos y vecinas de Oliva, a quienes en ningún momento quiso escuchar. Los gritos e insultos intentaron ser tapados con aplausos por los concejales, asesores y alcaldes socialistas que habían acudido a la reunión y algunos jubilados que se encontraban tras el cordón policial con el resto de personas mortales. Un cordón ubicado a, al menos, 40 metros de donde todo se había desarrollar con el objetivo de evitar un 'Paiporta 2.0'. Tras esto, Sánchez se encerró en el fortín que le habían preparado y, después de una comparecencia ante los medios de comunicación sin preguntas, el jefe del Ejecutivo se marchó por donde había.
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