29-N: El observatorio de felip

Torro, la infalible

“Nosotros nunca nos equivocamos y siempre estamos del lado de la gente”, una declaración que también merece un análisis forense

Rebeca Torró, contesta a los medios de comunicación.Europa Press

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Hay algo conmovedor en la fe. La fe mueve montañas, dicen, y también parece mover escaños. En una entrevista en la Cadena Ser, la flamante portavoz del PSOE y coordinadora general de la campaña para el 29-N, Rebeca Torró, nos regaló una de esas perlas que solo se pulen en el calor de un micrófono amigo. Con la solemnidad de quien anuncia un hallazgo científico, Torró proclamó que “nosotros nunca nos equivocamos y siempre estamos del lado de la gente”. No hablaba de física cuántica ni de la teoría de cuerdas; hablaba de su partido. Y uno, que es de letras, se queda inmediatamente tranquilo: resulta que la infalibilidad no era un atributo exclusivo del Vaticano. También es patrimonio del PSOE, o al menos de su portavoz en funciones de altavoz electoral.

La frase, en sí, ya tiene un mérito enorme: es capaz de contradecir a la propia Torró en un margen de apenas unos meses. Porque la hemeroteca, esa enemiga de los discursos épicos, nos recuerda que la dirigente socialista no siempre ha sido tan rotunda. En diciembre de 2025, la misma Rebeca Torró comparecía para reconocer “abiertamente” que se habían cometido “fallos” en la comunicación con las denunciantes de presunto acoso por parte de dirigentes socialistas. “Nunca debió ser así”, admitía entonces. Un “fallo” es, técnicamente, una equivocación. Pero claro, una cosa es equivocarse en la gestión de un protocolo antiacoso y otra muy distinta es aceptar que el partido se equivoca. Son planos distintos. Como si un cirujano dijera “nunca me equivoco” mientras reconoce que “hubo un fallo en la comunicación con el paciente al que le dejé las tijeras dentro”.

En política, como en la vida, el que se cree incapaz de equivocarse es el que más cerca está de hacerlo

Y no fue un caso aislado. En julio de 2025, la propia Torró admitía que se equivocaron al poner a José Luis Ábalos y a Santos Cerdán al frente de la Secretaría de Organización. Dos nombres que, curiosamente, arrastran un rosario de causas judiciales y escándalos que harían palidecer a cualquier guionista de trama negra. Pero, de nuevo, son “errores del pasado”, no “equivocaciones del PSOE”. La sutileza semántica es el mejor aliado de la infalibilidad.

El otro pilar de la declaración, ese “siempre estamos del lado de la gente”, también merece un pequeño análisis forense. Porque, al parecer, “la gente” incluye a constructores investigados. Según publicó El Debate, cuando Torró era consejera de Obras Públicas de la Generalitat Valenciana, adjudicó al menos dos obras a Levantina, Ingeniería y Construcción (LIC), una empresa propiedad de José Ruz, relacionado con el caso Koldo. Es decir, que el “lado de la gente” tenía un nombre propio: José Ruz, y un apellido judicial: caso Koldo.

La cosa se pone aún más divertida cuando el “lado correcto” implica negarse a colaborar con la Justicia. En plena precampaña del 29-N, Torró anunció que el PSOE no entregaría al juez Santiago Pedraz los contratos con los despachos de abogados vinculados al ‘caso Leire’, escudándose en que “el secreto profesional es sagrado”. Sagrado. Como los dogmas. Como la infalibilidad. Mientras tanto, la UCO investiga si esos contratos servían para triangular fondos. Pero no nos desviemos: lo importante es que el PSOE nunca se equivoca. Todo un desafio

El contexto en el que Torró hizo estas declaraciones es, quizá, el más irónico de todos. Las pronunció para defender a su predecesora en la portavocía, Montse Mínguez, que dimitió después de que se conociera que su pareja administraba una sociedad inmobiliaria con más de treinta pisos y varios desahucios ejecutados. Es decir, la portavoz que hacía campaña contra los grandes tenedores resultó tener un gran tenedor en casa. Un pequeño detalle sin importancia. Torró, lejos de reconocer la contradicción, elogió a Mínguez asegurando que “nunca se ha equivocado en las votaciones” y que siempre votó “del lado de la gente”. Por lo visto, la coherencia personal no se vota en el Congreso. O sí, pero solo cuando interesa.

En un momento en el que el partido acumula polémicas judiciales, dimisiones incómodas y una precampaña marcada por los escándalos, la estrategia es simple: negar la mayor y repetir el mantra

Y aquí llegamos al verdadero quid de la cuestión. Rebeca Torró no es una comentarista política cualquiera. Es la coordinadora general de la campaña electoral del PSOE para el 29-N. Sus declaraciones no son un desahogo filosófico en la sobremesa de un domingo; son un mensaje de campaña. En un momento en el que el partido acumula polémicas judiciales, dimisiones incómodas y una precampaña marcada por los escándalos, la estrategia es simple: negar la mayor y repetir el mantra. Si repites “nunca nos equivocamos” con suficiente convicción, quizá el votante olvide que el partido reconoció “fallos” con las víctimas de acoso, que admitió “errores” al nombrar a Cerdán y Ábalos, o que se niega a entregar contratos a un juez.

La campaña del 29-N, según Torró, no son “unas elecciones cualesquiera” porque “nos jugamos avanzar o retroceder”. Y en esa dicotomía cósmica, el PSOE es el avance y el PP es el retroceso. No hay matices, no hay errores, no hay contradicciones. Solo fe. Una fe que, curiosamente, se tambalea cuando la UCO llama a la puerta o cuando un juez pide papeles. Pero para eso están los dogmas: para no tener que mirar la hemeroteca.

Así que, querido lector, la próxima vez que escuche a un dirigente político proclamar su infalibilidad, recuerde las palabras de Rebeca Torró. Y recuerde también que, en política, como en la vida, el que se cree incapaz de equivocarse es el que más cerca está de hacerlo. Aunque, eso sí, siempre estará “del lado de la gente”. O de una parte de ella. La que tiene contratos.