¿Generación de cristal?

El refrán 'la edad es solo un número' retrata a toda una generación que no admite un cambio inminente

Jóvenes ayudando en Massanassa, ValenciaJM

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La DANA, o más bien dicho, la respuesta de la Generación Joven hacia la ayuda que necesitan (y necesitarán) los damnificados del temporal en Valencia ha resultado ser la prueba definitiva para que 'el ciudadano del futuro' sea, por fin, respetado.

Como si todo lo luchado por la generación joven, esa que nació entre los noventa y los primeros años del siglo XXI, no hubiera valido ni tan siquiera para que sean tratados de igual a igual con respecto a la generación vigente. 

La 'Generación Vigente'

Es fácil reconocer rápidamente a una persona perteneciente a esa estirpe. Esa que tuvo todas las oportunidades posibles. Esa que se llena la boca de la fuerza de la democracia, la cual salvó el Rey Juan Carlos el 23F. Esa que presume de las libertades por las que lucharon, pero que reniega de los 'políticos de ahora': "Donde se ponga un político de verdad como Felipe González, Julio Anguita, Adolfo Suárez..."

Esa generación que vive de las rentas de la Transición, el mundial de naranjito o Barcelona'92. Ellos, tan pletóricos, actúan y deciden por el mundo con el chip de hace treinta años. 

No entienden cómo los jóvenes pueden vivir de la creación de contenido, de la música con Auto-Tune, o del marketing digital -y digo 'vivir', aspirando alto-. La Generación joven no puede costearse una vivienda, ni acceder al mercado laboral de manera óptima, ni hacer una vida normal -Eso quien tiene que ganarse la vida por sí mismo y no tener que estar tras la sombra de sus padres-. 

El hecho de que a estas horas el comentario del ciudadano medio de la generación vigente sea "muy bien por los jóvenes, que se han volcado con lo de la DANA"  -casi como por caridad, dándose cuenta de algo que los que pertenecemos a la Generación joven ya sabemos: Somos tan válidos como ellos y por si fuera poco, estamos más preparados-  es una prueba de que no éramos protagonistas en la sociedad actual. 

Éramos oyentes, aprendices o testigos. Pero no protagonistas. La generación de cristal ha reventado en mil grietas atravesando el límite impuesto por la generación vigente y da un golpe sobre la mesa. La ayuda a los afectados por la DANA no es más que otro acto heroico de los jóvenes y de las ganas que tienen de tomar posesión de lo que les pertenece: gobernar el mundo. Gobernar su mundo. 

Fusión de lo antiguo y de lo nuevo

Últimamente me ha dado por ver 'Cuéntame cómo pasó', la serie que retrata de manera perfecta una familia miembro de la generación vigente. Ojeando por las redes sociales y siendo espectador del programa 'La Revuelta' (polémicas aparte), me he dado cuenta que una de las actrices más queridas por el público joven en España es María Galiana, la actriz que da vida a Herminia. La abuela de España. Quien fue invitada al programa de Broncano el 17 de octubre.

En uno de esos capítulos, Herminia explicaba  -como tantas y tantas abuelas de nuestro país podrán explicar-  que ella no tuvo de nada en su juventud, que tuvo que salir adelante trabajando más horas que un reloj, que se tuvo que callar ante el hombre y la dictadura y que su tiempo libre se basaba en limpiar, coser, fregar y tener al marido contento. En definitiva, venía a decir que ella no tenía nada, pero que se deslomó para que sus hijos tuvieran de todo. 

Y eso fue lo que pasó.

La generación vigente tuvo todas las oportunidades posibles... Y han dejado un mundo peor. Calentamiento global, paro, machismo, acceso a la vivienda, racismo, guerras, odio... Básicamente, atendiendo al testimonio de Herminia, su generación no tenía de nada, la generación vigente tuvo todo tipo de oportunidades y la Generación Joven es limitada por la inacción de la generación vigente. Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago. 

Por esa razón, no es casualidad que entre los jóvenes se esté reivindicando esa pureza de lo antiguo, ese apego a las raíces y a los orígenes, ese acercamiento a la generación de Herminia. El fenómeno Rosalía no fue casualidad. Fue el primer cortafuegos a nivel nacional. La generación vigente estaba indecisa en si había que idolatrarla o mandarla al paredón. Aún a día de hoy se retuercen de dolor al ver todos los avances musicales que implanta la artista catalana en sus canciones. "Con esa voz debería cantar un bolero o una copla. Me gusta su voz, pero la desaprovecha en sus canciones", ha dicho el opinador medio de la generación vigente.

"No habéis pasado una guerra"

Con la desgracia humana de la DANA, miles de jóvenes se han echado a las calles para ayudar a los vecinos de Paiporta, Algemesí, Sedaví, Massanassa y demás municipios azotados por el temporal. Y eso ha sido noticia. 

Lo cierto es que tuve la suerte o la desgracia de empalar fango de las calles valencianas para ayudar desinteresadamente a tantas y tantas familias a las que les había cambiado la vida. El ambiente no era hostil, era de película. De película de terror. La solidaridad de los jóvenes y de las personas que ofrecía comida y bebida a todo el mundo por las calles, se veía opacado por el manto marrón. Un fango que residía en las calles del pueblo. A los que vivimos esa experiencia, se nos quedó una secuela psicológica que hacía imposible poder explicar lo ocurrido. Realmente parecía una posguerra. No he vivido ninguna. Ni el lector miembro de la generación vigente tampoco. 

Sin embargo, creo que no sería muy diferente de lo de aquello: historias de jóvenes que se han quedado sin luz ni agua en las casas, que viven de las provisiones de los vecinos del pueblo, miles y miles de jóvenes de toda España uniéndose al compás de una pala o un cepillo. Sin preguntar nada. Sin excusas. Sin marcarse el tanto. Sin hacer ruido. 

En definitiva, aconsejo al lector de este artículo que no pregunte la edad al prójimo. Que valore el arrojo, la valentía, el mensaje. Que la Generación Joven no es una generación hueca y sin ambiciones. Abstenerse de las frases hirientes que empiezan con un "Pues yo a tu edad..." o de las referencias a todo lo importante que fue vuestra generación para el devenir del mundo actual. Para nosotros sois los artífices del mundo en el que vivimos. 

Y dime, ¿estás orgulloso/a del mundo actual? A nuestros ojos, sois los máximos responsables. Los que tuvisteis de todo y los que no permitís otra libertad que no sea la vuestra. Es muy triste que haya tenido que pasar algo así para que se valore nuestro papel en la sociedad que no nos permiten construir. Somos 'los ciudadanos del futuro' y deberíamos ser protagonistas del mundo en el que vivimos y viviremos. Y no oyentes, testigos, ayudantes, inquilinos de un alquiler desorbitados o becarios sin horario. No estamos al servicio de ninguna generación. La Generación de Cristal ya es un mito. Y ha rajado la piel de todos aquellos que estaban jactándose de tener la superioridad moral. La noticia no es que hayamos ayudado en la DANA. La noticia es que estamos aquí y que valemos para algo más que quejarnos y criticar la sociedad actual.