Alicante-Elche, la eterna disputa: ahora universitaria
La rectora de la UA es ahora cuando habla y reconoce proyectos conjuntos con la de Elche
Universidad de Alicante
Hubo un tiempo, no hace tanto, en que cualquier alicantino/a aspirante a cursar la carrera de Medicina había de trasladarse hasta Valencia, o Granada, y ya como muy cerca a Murcia desde el curso 1969-70. Hasta el curso 1997-98 no empieza a funcionar la Miguel Hernández de Elche. Retrasándose la Facultad de Alicante en el campus de San Juan pueblo al curso 2023-24, es decir, prácticamente ayer mismo. Por otra parte, para los iniciáticos clínicos irse a Madrid o Barcelona era cuestión de prestigio profesoral y de ciertas especialidades más singularizadas.
No hay carrera universitaria, que yo recuerde, tan onerosa de mantener en infraestructura y equipos, prácticas clínicas en hospitales universitarios, amén de los 6 años que dura en sus estudios, a los que hay que añadir hasta un total de 9 o 10 años según las características propias en su amplia diversidad.
Un pastizal para los padres obligados a mantener al hijo/a hasta los veinte y muchos, y un considerable expendio para las Administraciones autonómicas adjuntándose un menor porcentaje estatal para ciertas asignaturas, Anatomía p. ej. que, en este caso, como ha ocurrido con la Generalitat Valenciana, se lo hacen mirar dos veces, sobre todo la Conselleria que dirige José Antonio Rovira: Educación, cuando ya andaba bastante sobrepasada presupuestariamente.
Ahora el TSJ de la Comunidad Valenciana acaba de aceptar el recurso que la Universidad de Alicante puso ante los tribunales para poder impartir Medicina, teniendo por contrarios en el litigio a la ilicitana Miguel Hernández y, por supuesto a los políticos con mando en la Generalitat y sus presupuestos, hoy en manos del PP con la anuencia de Vox (según para qué asuntos). No ha valido ante los magistrados ni la circunstancia de que el gran hospital general de Alicante abierto en 1957 como el mayor dotado (camas, quirófanos, consultas, personal, etc.) de la provincia, fuese uno de los principales receptores en prácticas clínicas para el alumnado de universidad ilicitana, ni que su propia Facultad de Medicina (aulas, laboratorios, biblioteca, prácticas, etc.) se ubicara en San Juan Pueblo más cerca, prácticamente colindante con la capital provincial, que del amplio territorio en el municipio de Elche, tercero en la nuestra Comunidad.
Amparo Navarro, rectora de la Universidad de Alicante, con su bondadosa cara de maestra de escuela, pero y también con una voluntad férrea capaz de resistir juicios y presiones políticas, ahora sonríe feliz tanto por su reelección, una de cuyas propuestas mandatarias era conseguir Medicina para su corporación didáctica; y sólo ahora es cuando habla y reconoce proyectos conjuntos con la de Elche (no secundarios como tantas veces apuntaron Mazón y Rovira bajo el disimulo colaborativo), pues cada general o generala quiere impronta-mente mandar en sus propias divisiones.
Desde el presente a corto plazo ambas Facultades deberán demostrar su competencia tanto en el profesorado competente como en el costoso y necesario equipamiento. Serán pues, los futuros médicos quienes escojan por sus famas y virtudes académicas una u otra.
Lo más curioso y paradójico de esta refriega entre la Generalitat y el mundo universitario, es que tanto el sanvicentero Rovira, como el alicantino Mazón, hace años defendieron la creación de Medicina en el campus de San Vicente del Raspeig. Hay que ver cómo cambian las ideas cuando deben salir del propio bolsillo presupuestario: esencialmente cuando los políticos alicantinos con mando en Valencia atraviesan la frontera de Cullera. Parecen otros.