Entrevista
De 'influencer viral' a dar charlas contra el ciberacoso en jóvenes: Esta es la historia del alicantino Aarón Asensio
El joven de 23 años tuvo un pasado 'viral' recopilando miles de seguidores en las redes sociales, esa fuerza digital la utiliza para prevenir el acoso en Internet entre los adolescentes
Aarón Asensio durante una conferencia sobre el ciberacoso en jóvenes
Aarón Asensio Lara (Alicante, 2001) fue toda una revolución en redes sociales con la creación de contenido a finales de la década pasada. En Musical.ly -el antiguo TikTok- el alicantino recaudó varios miles de seguidores en redes sociales, adquiriendo una repercusión inusual y excesiva para su edad. Aarón hacía vida normal mientras que en sus cuentas percibió lo bueno y lo malo del mundo virtual: reinaba la idealización de los fans incondicionales y las críticas de haters sin escrúpulos. Una vez superada esa etapa, Aarón se apartó durante un tiempo de las redes y se dedicó a ordenar sus prioridades en la vida. Pasados casi 10 años desde su 'boom' en redes, Aarón Asensio vuelve a la creación de contenido y lleva la bandera de la prevención del ciberacoso y la violencia de género en redes tras la publicación -junto a su padre, el Guardia Civil Antonio Asensio- de ELPIDA, "la guía de prevención, formación y sensibilización para la violencia contra la mujer y el menor".
P: ¿Cómo te defines como persona?
R: Me considero una persona inquieta, intensa e inconformista. No soy inconformista en el sentido de estar constantemente insatisfecho, sino más bien en el sentido de que siempre quiero más, pero sin que eso me aplaste. Soy inconformista en el sentido sano de la palabra. Me siento muy a gusto con lo que tengo, pero siempre tengo ese impulso hacia el siguiente objetivo. No me achico cuando no tengo un objetivo claro a corto o medio plazo, porque sé que los encontraré y seguiré adelante. Es una forma sana de ser inconformista.
¿Cómo y por qué te hiciste creador de contenido? ¿Cómo fue es proceso en plena adolescencia?
Empecé a crear contenido en 2015, cuando tenía 14 años, con la llegada de Musical.ly. Me encantaba grabarme y compartir lo que hacía, como blogs o cosas sencillas, siguiendo la moda del momento. Lo disfrutaba mucho, especialmente por la respuesta que recibía, ya sea en forma de comentarios o de interacción con la audiencia. Recuerdo cómo me sorprendía ver la evolución de mis videos y cómo la gente comentaba sobre mi progreso.
Me gustaba lo que era crear contenido antes, que era mucho más simple que ahora. O sea, siempre te podías grabar y te grababas cualquier chorrada sin editar y ya era crear contenido. Pues a mí me gustaba, me gustaba porque iba al instituto y la gente comentaba sobre lo que había subido. La verdad, siempre me ha gustado estar delante de una cámara, ¿sabes?
¿Cómo impactó en tu vida tener seguidores y que la gente comentara sobre ti?
Al principio, tener seguidores fue algo que me permitió vivir experiencias increíbles: colaboraciones, eventos y una visibilidad que no tenía antes. Sin embargo, todo eso tuvo un lado oscuro. A los 16 o 17 años, con más de 300.000 seguidores, empecé a recibir muchísimo odio y acoso, tanto online como en la vida real, como acoso en la calle, en fiestas y en el instituto. La presión fue tan fuerte que decidí dejar las redes sociales de 2018 a 2020 para centrarme en mi bienestar y ser mejor estudiante, mejor hijo y, al fin y al cabo, mejor persona. Aunque esas experiencias me dejaron marcas, también me ayudaron a madurar. Volví a las redes con una visión distinta, más enfocada en compartir contenido positivo.
"Las redes sociales no son malas por sí mismas. Aunque sí tienen un lado negativo"
¿Qué te lleno más: lo bueno o lo malo, es decir, con qué se quedó más tu cabeza?
Pues todavía sigo luchando contra ciertos traumitas que me dejaron ciertos comentarios, ciertos acosos y ciertas conductas que me pasaron con 17. La persona que soy hoy está bastante influenciada por la continua lucha que hago contra las pesadillas que me pasaron, que no quiero tampoco eclipsar lo bueno de las personas que conocí.
¿Cómo fue tu transición hacia estudiar psicología después de esa etapa?
Durante los años en los que estuve apartado de las redes, me centré en el bachillerato y en prepararme para el futuro. Aunque las redes sociales me estaban yendo bien, sentía que no eran una base sólida para mi vida a largo plazo. Por eso, decidí estudiar criminología, aunque después de dos años me di cuenta de que no era mi vocación. Luego me mudé a Irlanda y, a mi vuelta en 2023, me decidí por psicología, que es lo que realmente me apasiona.
El proyecto 'ELPIDA': ¿Qué es y cuál es su objetivo?
ELPIDA se trata de una guía enfocada en la prevención de la violencia de género, especialmente hacia las mujeres y menores. Mi labor dentro del proyecto es sensibilizar a los jóvenes sobre el impacto de las redes sociales en estas conductas, como el ciberacoso, el machismo y la cosificación de la mujer. Intentamos llegar a los jóvenes de una manera que se identifiquen con nosotros, usando el mismo lenguaje que ellos, para que puedan entender la importancia de rechazar estos comportamientos antes de que las redes sociales los normalicen.
Simplemente es una guía que está muy adaptada para los jóvenes. Por eso yo me dedico a institutos, a colegios, a universidades, a hablar el lenguaje que hablan los jóvenes. Si bien es cierto que mi padre es el profesional, él va a 4º ESO y mi padre no hace que nadie se sienta identificado con él. Yo voy a 4º ESO y enseño mi perfil de TikTok con medio millón de seguidores. Ya tengo los oídos, ya tengo la atención de la gente. Entonces, lo que yo les diga, lo van a tomar más como cierto.
¿No crees que la incidencia de las redes sociales de los aparatos tecnológicos es bastante temprana como para prevenir esas formas de ciberviolencia?
Es complicado porque cada vez se tiene antes acceso a internet sin restricción parental, es imposible realmente llegar antes que el primer estímulo, que el primer vídeo, que el primer vídeo pornográfico, que el primer vídeo vejando a las mujeres, es difícil llegar antes. Lo que no es tan difícil llegar es antes de que esos chavales interioricen eso como cierto, como bueno, como correcto.
Nosotros vamos a las charlas sabiendo que todo el mundo ha visto pornografía, ha visto tiktoks virales... Lo que intentamos es llegar lo antes posible para que esa conducta no se haya afianzado en la persona y poder hacer que esa persona aunque no la ha vivido o experimentado, sea capaz entonces decir: "Esto que me ha hecho gracia antes no está bien o esto que he visto antes no es correcto"
"Criticar la música o el uso del móvil del tu hijo no ayuda, es como criticar a un pez por nadar en el mar"
¿Qué opinas de las personas que criminalizan las redes sociales?
En mis charlas, siempre aclaro que las redes sociales no son malas por sí mismas. Aunque sí tienen un lado negativo, como la promoción de conductas misóginas, también tienen un gran potencial para crear comunidad y sensibilización. Si se usan correctamente, las redes sociales son una herramienta poderosa para cambiar mentalidades y resolver problemas. Por eso, también doy charlas sobre el uso responsable de las redes sociales, para convertir este 'arma de destrucción masiva' en un 'arma de construcción masiva', centrada en el bienestar y la igualdad.
¿Tienes alguna anécdota memorable de tus charlas?
Lo más enriquecedor de mis charlas son las conversaciones privadas que tengo con los asistentes después de la charla. A menudo, chicas se acercan a mí para contarme situaciones de control o violencia en sus relaciones. Me gusta poder brindarles no solo la perspectiva de mi padre, que aporta su experiencia legal, sino también la mía, como joven, para explicarles cómo lidiar con esas situaciones. Es gratificante saber que, incluso después de la charla, me contactan para actualizarme sobre su progreso y cómo han podido cambiar su situación.
¿Cómo es tu relación con las redes sociales ahora que has vuelto a crear contenido?
Ahora tengo una relación mucho más sana con las redes sociales. Subo contenido cuando me apetece, ya sea algo elaborado o algo más simple. Ya no vivo pendiente de los likes ni de la aprobación externa. Mi contenido ahora se centra en mi pasión por el triatlón y mi preparación para el Ironman, además de compartir consejos sobre entrenamiento, salud mental y psicología. Las redes son un espacio donde puedo compartir mi pasión sin la presión de la fama o la búsqueda de validación externa.
Aarón Asensio compitiendo
El triatlón: ¿Qué supone prepararte para un Ironman?
El Ironman es un desafío físico y psicológico enorme. Es una prueba de resistencia extrema, que implica nadar 3.8 km, pedalear 180 km y correr una maratón. La preparación es dura, sobre todo porque tengo que equilibrar entrenamientos largos con mis responsabilidades personales, familiares y académicas. A nivel físico, es agotador, pero a nivel psicológico, también es un reto, porque el Ironman es una prueba solitaria, que requiere mucha concentración y fortaleza mental. A menudo, los entrenamientos son largos y solitarios, y tienes que aprender a lidiar con tu propia mente, que puede ser un lugar complicado cuando la fatiga y las dudas aparecen.
¿Cuál es tu meta en el triatlón?
Mi objetivo principal es clasificar para el Mundial de Kona, aunque sé que es una meta ambiciosa, especialmente en mi grupo de edad (18-24 años). Pero no me desanimo. Estoy comprometido con mi preparación y, aunque no logre clasificarme, mi objetivo es bajar de 11 horas y media en mi primera participación en el Ironman. Estoy en el camino, y me siento motivado por el proceso, no solo por el resultado.
Me gustaría que mandaras desde ESdiario un mensaje tanto para los jóvenes como para los adultos
En mis charlas siempre transmito a los adultos, especialmente a los padres, que si quieren influir positivamente en los jóvenes, deben contar con ellos. La intrusión o intromisión por parte de los adultos no solo es inefectiva, sino que genera rechazo. Aunque los valores que intenten inculcar sean correctos, si el joven percibe intrusión, no los escuchará, se cerrará y los verá como parte del problema. Criticar la música o el uso del móvil del joven no ayuda, ya que es como criticar a un pez por nadar en el mar; la Generación Z ha nacido inmersa en el océano digital. En lugar de criticar la cantidad de tiempo en línea, debemos enfocar las críticas en cómo usan internet y las redes sociales. Por ejemplo, si lo usan para informarse y aprender, es positivo; pero si lo hacen para acosar o perder tiempo, ahí es donde hay que intervenir. Lo mismo pasa con la música. Si un padre critica a su hijo por escuchar reggaetón o por usar mucho el móvil, lo que logra es que el joven lo vea como parte del enemigo y no como alguien de confianza.
A los jóvenes, les recomiendo que, aunque sepan que no todo lo que se ve en redes sociales es real, también deben ser capaces de reflexionar sobre su propia situación. A veces es más fácil identificar la falsedad en otros que en uno mismo, pero es importante hacer ese esfuerzo y cuestionar lo que se vive.