PP y Vox + X resisten

El tiempo convierte las heridas en cicatrices, y las cicatrices en anécdotas de la memoria. Sólo hay que saber suturarlas lo antes posible y con la mayor higiene política

El líder de VOX, Santiago Abascal, a su llegada a la sesión constitutiva de Les Corts Valencianes, a 26 de junio de 2023.eduardo manzana

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La jauría mediática de socialistas e independentistas inmisericorde perseguidora de Carlos Mazón se ha estrellado contra la alambrada de los Presupuestos autonómicos que dan al presidente de la Generalitat el respiro de 2 años, y, por ende, el suficiente desahogo para resistir en el Govern mientras reconstruye la mortífera y destructiva senda que nos dejó la Dana-naturaleza incontrolada.

Obviamente los votos de la respiración asistida se los ha dado Vox (cismáticos incluidos), ¿quién si no? al que los acusadores llegaron a pedir que no lo apoyara “en y por el bien de la Comunidad Valenciana”. Solicitud baladí, pues no se puede estar años escupiendo y maldiciendo sobre una formación, por muy de derechas que sea, y después, en una breve sesión parlamentaria, pedirle al vituperado Vox que les ayude a quitar al PP para ponerse ellos usurpando lo que las urnas les negaron.

Tampoco parece que, a esta izquierda exquisita, tan alejada de aquellas de la Transición, les vaya mejor como oposición en la segunda institución política de la Comunidad Valenciana, el Ayuntamiento capitalino donde intenta desvestir a la Santa alcaldesa María José Catalá para investirla de Presidenta CV, a lo que ella se niega dada la provisionalidad del nuevo cargo sobre aguas pantanosas, que también conoce por tenerlas en las inmediaciones de su propio municipio. Ya vendrán tiempos y encuestas mejores diluyendo duelos y quebrantos, cimentando rehabilitaciones y enluciendo tantos desconchados de materia y alma. La pata cuarta de la mesa de María José lleva el sustentador sello de Vox.

Cierto es que en Vox se hayan declarado una guerra fratricida desde que en Madrid se les sublevaron a Santiago Abascal, el aristócrata Espinosa de los Monteros y su mujer Rocío Monasterio, después hubo salpicaduras contra, cruel paradoja, el “centralismo democrático”, y dimisiones por todo el mapa, y ahora como si la cosa fuese de matrimonios, aquí escapan de Vox el concejal Juanma Badenas (sin renunciar al acta y al sueldo) arrastrando consigo a su pareja, la también concejal valenciana Cecilia Herrero.

Tampoco es menos cierto que mucho/a militante “reciente”, intente darle pataditas al sillón de Mazón, contestando a preguntas que ya llevan respuesta y notoriedad por parte del entrevistador interesado (sherpas de la izquierda) en el acoso y derribo del punch en que han convertido a una sola persona, en la creencia del dominó por caída controlada de las fichas predispuestas para contactar hasta llegar a Feijóo; Mientras la Vieja Guardia pepera intenta sustentar al presidente bajo el aforismo romano (después atribuido entre otros a Camilo José Cela y Manuel Fraga): “quien resiste, gana”. El tiempo convierte las heridas en cicatrices, y las cicatrices en anécdotas de la memoria. Sólo hay que saber suturarlas lo antes posible y con la mayor higiene política.

¿Cuándo caerá Mazón? De momento en su lápida política reza el Tenorio: “los muertos que vos matáis gozan de buena salud”. Ésa sentencia sólo la controla un gallego sabio, que como él mismo metaforiza: “jugador de chica, perdedor de mus”. Por más envites que le han arrimado con la cabeza de Mazón como ariete, Feijóo resiste contra esas tertulias: 7 a la izquierda más el presentador/a, 2 al centro derecha, en clara demostración de su parcialidad y falta de honestidad independiente con la profesión que dicen representar. Pero, sobre todo mide el cronómetro a cada vuelta que da el PSOE empujado por sus gregarios muy dispuestos a adelantarlo en la recta final.

Mentábamos antes aquella gloriosa Transición, cuando Carrillo y Fraga podían sentarse a tomar un café hablando distendidamente sobre los artículos y reglamentos que hoy regulan nuestras vidas. En los parlamentos fueron nacionales, autonómicos o municipales había dialéctica en duros discursos cargados de respectivas querencias ideológicas, pero no vituperios faltones y callejeros, amén de insustanciales por reiterativos. A las horas, jamás de los jamases unos dan la razón a los otros en nada ni a nadie; o se adhieren, aunque sea en parte de los postulados del contrario, quien no siempre puede estar equivocado si le reconocemos una racionalización pareja a la nuestra, salvo que se les considere piara de subnormales y lelos. Esta no es la España que nos prometemos entonces, ni siquiera con las singularidades del País Vasco, Galicia, Navarra y Cataluña; esto es un batiburrillo taifa de estados y estadillos desafiando a lo que fuera el Gobierno central. Y así difícilmente se le podrá poner mala cara a Donald Trump, negociar un ejército europeo suficiente y coordinado, pero sobre todo saber si seguimos siendo españoles, o tribus celtibéricas peleando fronteras. Un show, que dijo Carandell.